Agitación en el amamantamiento, cuando la lactancia toca a su fin

IMG_3306Escuché hablar de la agitación hace mucho tiempo, en aquel momento Pequeñita tendría más o menos un año. Al leer a las mamás que comentaban cómo se sentían en los grupos de Facebook, desde la ignorancia, lo relacioné con algo que me pasaba cuando mi hija tenía más o menos un mes. Lo confundí porque la descripción encajaba perfectamente con lo que describían, una especie de calambre, unas ganas de echar a correr y la obligación de no moverte porque tu bebé está mamando y entiendes que no puedes irte de repente.

En aquel momento estuve leyendo sobre el tema, se relacionaba con el sistema hormonal, la segregación de oxitocina, leí teorías de todo tipo. Por aquellas fechas ni siquiera conocía el término agitación en el amamantamiento. Llegué a la conclusión de que tendría que ver con la segregación de oxitocina, hormona que se segrega en el momento del parto, durante la lactancia y durante el orgasmo, me encajó pensar que mi rechazo se relacionaba con alguna extraña relación que conscientemente no podía entender y que mezclaba esas tres cosas generándome aquello.

Cuando le comenté todo esto a las madres que se quejaban de agitación meses después, me dijeron que no era lo mismo. En su caso, ocurría con niños más o menos mayores, nunca antes del año y muy relacionado con lactancias prolongadas y/o en tándem. Todo parecía indicar que lo que a mí me había pasado era otra cosa. Ahora que sé lo que es la agitación puedo afirmar que efectivamente es otra cosa, aunque la sensación es muy parecida.

Pilar Martínez de www.maternidadcontinuum.com, dice que “la agitación del amamantamiento se puede considerar una de las cosas más negativas que puede sufrir una mamá lactante porque se traduce en un rechazo visceral a dar el pecho a su hijo, una necesidad extrema de apartar al niño del pecho y un sentimiento de culpa enorme“. En mi caso, no he sentido sentimiento de culpa en ningún momento, supongo que porque mi hija era suficientemente mayor como para destetarse y yo sentía que tres años y medio de lactancia era más que suficiente. Lo que siento ante el destete es pena, porque es el fin de una etapa fantástica con mi hija, porque supone el fin de un período que hace que recuerde que mi hija se va haciendo mayor y esto siempre da cierta nostalgia aunque es lo que cualquier madre desea, que sus hijos e hijas cumplan años y los cumplan con salud.

Cómo yo tiendo a analizarme mucho, soy consciente de cómo ha sido este proceso, de lo cognitivo (las ideas) a lo fisiológico (las hormonas) porque todo está relacionado. Hace poco más de medio año, empezó a preocuparme que mi hija no fuera capaz de dormirse sin teta si yo estaba con ella, si no estaba no había problema se dormía pero con mucha dificultad y muy tarde cuando ya no podía más. Me generaba muchas dudas que resolviera sus rabietas con la teta, que no se enfrentara a sus frustraciones porque se distraía con la teta y además, me molestaba tremendamente que se enfadara conmigo (y yo con ella, en algunas situaciones) y me pidiera teta para resolver su enfado. Pensad que yo también estaba enfadada y no me apetecía nada darle teta en ese momento. Todo esto me estaba generando muchas dudas.

Llegaron las Jornadas de Crianza Respetuosa y ahí Carlos González comentó algo que para mí fue clarificador y que comentaré en el post sobre el destete que publicaré en unos días. Después de esto vino la agitación en el amamantamiento como una forma más de decirme que era el momento de destetar a mi hija.

Para que entendáis bien cómo es esta sensación y podáis reconocerla o ayudar a otras mamás a entender qué les pasa os comparto un testimonio extraído de la página de la Liga de la leche, donde su protagonista cuenta cómo es la sensación de agitación en primera persona: “sentía una urgencia poderosísima de parar de amamantar inmediatamente. Era una reacción viseral, de las entrañas, como una comezón, que me ponía tensa, ansiosa, de malas y agitada. Era muy confuso, porque no sentía dolor, y yo estaba decidida a amamantar a mi hijo tanto tiempo como lo necesitara. El sentimiento solo venía cuando Jake amamantaba, y pronto desaparecía cuando él terminaba”.

Si esta agitacagitación en el amamantamientoión llega cuando tu hijo o tu hija son mayores y destetar es algo que podáis plantearos, puede ser el momento de que te inicies un destete progresivo y respetuoso, de esto hablaremos en el próximo post. Pero si sientes la agitación mucho antes de querer destetar es importante que sepas que suele ser más habitual durante la ovulación y durante los días de la menstruación por el cóctel hormonal que se forma, que esos días serán más duros pero luego te sentirás mejor. Quizá puedas tratar de reducir las tomas esos días y después volver a la normalidad. En este proceso es importante que te muestres receptiva a tu bebé, ellos son radares y captan todo lo que nos pasa, como no podrán entenderlo será aún peor, así que trata de controlar el sentimiento de rechazo dentro de tus posibilidades y si no puedes evitarlo, habla mucho con él o con ella desde el afecto para que se sientan bien y sepan que su madre les sigue queriendo tanto o más que antes. Por las noches suele ser más duro, entonces quizá puedas plantearte ir reduciendo las tomas nocturnas hasta evitarlas para que te sientas mejor y puedas seguir amamantando durante el día.

Es importante que toda madre que practica lactancia materna conozca este proceso para que no se asuste si llega a sentirlo, para que no se sienta culpable, es normal, le pasa a dos tercios de las mujeres que continúan con la lactancia más allá del año, aquellas que lactan embarazadas o las que hacen tándem (dan de mamar a dos niños o niñas al mismo tiempo). En este último caso, lo habitual es que sientan la agitación cuando mama el niño mayor.

¿Has sentido agitación en el amamantamiento? ¿Fue con niños o niñas mayores, durante el embarazo, practicando tándem? Si quieres compartir tu experiencia por aquí, será un placer leerte y seguro que a otras madres les viene bien escuchar otros testimonios para normalizar su situación llegado el caso.

EDITADO: 4/07/2016

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2 thoughts on “Agitación en el amamantamiento, cuando la lactancia toca a su fin

  1. Por lo que cuentas estás haciendo un gran esfuerzo porque sientes que es lo mejor para tu pequeño, así que te mando mucha energía y mi enhorabuena por ello. Es difícil encontrar un equilibrio entre las necesidades de nuestros hij@s y las nuestras. Cuando hay que llevar la balanza hacia un lado, lo saludable es hacerlo del lado de ellos que son los que necesitan de nosotras para satisfacer sus necesidades. Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia, seguro que nos viene bien a otras mamás.

  2. Yo hago tándem, desde hace 4 meses,el mayor tiene 33 meses.Nunca ense en hacer tándem pero surgió y yo no veía justo quitarle la Tetita que le hacía tan feliz, durante el embarazo fue duro, sobretodo o al menos en mi caso físicamente,mucho dolor en los pezones, luca hizo lactancia en seco hasta q en el tercer trimestre me subió la producción y mejoro lo del dolor del pezon.La agitaciones llegaron a la semana de nacer su hermana nadie me preparo ni avisó para eso….mucho rechazo,ira, pdio, querer arrancarle de xuaja, respirar hondo morderme la mano…pero x la noche muerta de cansancio se hacía y hace cuesta arriba. no quiero destetar porque bastante tiene ya así que en vista de que está muy muy relacionado con el stress, x lo q yo me observó, esto está siendo una oportunidad para gestionar mi stress…pero me está costando mucho y a veces estallo aunque le explicó lo que le pasa a mamá. El me dice muchas veces; tranquila mama…jiji..ahora poco a poco mejora porque va bajando la demand de Tetita casi no tomaba sólidos el primer mes ninguno y eso aumentaba más todo el tema de stress, cansancio y agitaciones.Dicen que van muy bien las flores de bach….y tb paciencia, respiraciones y autocrítica porque estamos sobrecargadas y en ambientes de crispación interna la agitación crece y se reproduce más.

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