La vida con el Coronavirus

 

 

Puedes leer este post o escucharlo en el enlace adjunto mientras haces cualquier otra cosa, así puedo compartir contigo esto que quiero decirte pero te evito diez minutos de pantalla, algo muy necesario en estos días de confinamiento y redes sociales.

En este tiempo mío de la última temporada, he iniciado muchos post en mi cabeza. Algunos están prácticamente acabados y casi listos para publicar. Pero, ¿cómo empezar por ahí con la que está cayendo?

Lo que no imaginaba era que escribiría en estas circunstancias. Por mucho surrealismo que encuentre demasiado a menudo en mi día a día, el cual no me permite dedicar tiempo a este blog abandonado que adoro y que me supone una espina grande por no atenderlo como se merece, nunca imaginé que llegaría algo así. Y mira que una que es muy previsora se prepara mentalmente para todo tipo de batallas. El caso es que como se suele decir, la realidad supera la ficción y no es lo mismo imaginarlo que vivirlo.

En estos tres días de Estado de Alarma ya he cambiado el plan varias veces. Tomo como referencia esto último porque aunque llevamos más días practicando aquello de #YoMeQuedoEnCasa y haciendo teletrabajo, os recuerdo que soy profesora y las medidas llegaron antes para las y los docentes que en otras muchas profesiones, todavía el sábado por la mañana, mi hija se pudo dar un buen paseo para estirar las piernas y tomar un poco de sol, eso sí, manteniendo las distancias y con todas las medidas de higiene necesarias para nosotros y para otras personas. Así que el confinamiento real, especialmente para ella, empieza el sábado por la tarde-noche.

Al ver la cantidad de gestos solidarios de muchas personas ofreciendo sus servicios para facilitar en la medida de lo posible estos días de encierro, pensé en hacer algo parecido. Pero ya sé que con las exigencias de mis clases online, el acompañamiento a las infinitas tareas escolares de mi hija (aunque difícil de seguir en estas condiciones, agradezco a las maestras su dedicación y entrega para hacer que nuestros y nuestras peques no pierdan de sus aprendizajes en estas semanas), las medidas de higiene que supone bajar al súper o a tirar la basura y volver a casa tratando de mantener a raya al dichoso virus y las miles de cosas pendientes que tenía por la falta de tiempo, toca ser realista.

Así que me queda ofrecer lo que llevo haciendo todos estos años, quizá ahora volviendo a la pronta respuesta como cuando tenía mi jornada reducida y podía dedicar más horas a esta preciosa comunidad que supone La mamá de Pequeñita. Si necesitáis apoyo para gestionar temas de vuestros peques o gestionaros vosotros y vosotras mismas con ellos y ellas, podéis enviarme comentarios a través del blog o escribirme al correo del blog: lamamadepequenita@gmail.com y trataré de responderos desde mi humilde opinión a todas vuestras dudas. Y es que, si siempre es necesario criar a nuestros hijos e hijas desde el respeto, ahora esto se hace fundamental porque todos y cada una de los niños y niñas de este país, están pasando por tiempos difíciles y con ello, sus familias. Y es que incluso quienes son más caseros y no necesitan continuamente salir a la calle ahora van a sentir esto como una falta que va a afectar a su carácter, su paciencia y su energía para superar esto en las mejores condiciones. Así que dosis enormes de paciencia y compartir en tribu, que eso siempre desestresa mucho.

La falta de ejercicio físico adecuado, de rayos de sol necesarios para su desarrollo, la distracción de salir a la calle y sus necesidades de socialización sobre todo en el caso de pisos pequeños interiores, hijos e hijas únicas o con hermanos y hermanas muy pequeñitos en determinadas edades donde ya necesitan socializar, se va a notar en el estado anímico de nuestros y nuestras peques. Y es que ahora mismo, os garantizo que tener un hermano o hermana aunque sea para pelearse es un tesoro más de lo que ya lo era antes.

Ya habréis recibido cientos de consejos para sobrevivir a un confinamiento y no morir en el intento, incluso gozando de salud. Las redes están que arden y es difícil aportar algo nuevo, la verdad. Si me paro a pensar en qué puedo deciros que no hayáis oído ya, no encuentro muchas opciones.

Quizá podría hablaros de lo importante que es que mantengamos la calma en estos momentos, pero, mantenerla de verdad. El ofrecimiento de cientos de planes virtuales a algunas nos está generando más estrés del que ya teníamos antes en nuestras agitadas vidas. No es verdad que tengamos que hacer miles de cosas para sobrevivir a esto. Yo diría que basta con vivir cada día como podamos. Las tareas del día a día hechas con cariño ya pueden ocupar gran parte del día, si no todo. Tareas escolares, teletrabajo, higiene del hogar, cuidar la alimentación para comer sano, dormir ocho horas (más en el caso de niños y niñas), buscar la manera de hacer algo de ejercicio, dedicar tiempos de calidad a jugar y compartir momentos con las y los más pequeños… ya nos da para cubrir la mayor parte de los días que dure esto. Si nos sobra tiempo, pues ya podemos ordenar esos rincones que se iban quedando olvidados, ordenar los dos mil millones de fotos que tenemos y que no podremos ver ni en tres vidas, poner al día las bandejas de los correos electrónicos, organizar la ropa de los armarios… pero desde la calma, como haríamos en unas vacaciones si en lugar de irnos por ahí de viaje nos quedáramos en casa.

Si nos dedicamos estos días a hacer todos esos millones de planes que nos proponen, pasarán varias cosas. Cuando acabe el confinamiento, nuestras casas seguirán igual de desordenadas, habremos perdido un tiempo valioso para poner al día cientos de cosas que eran necesarias hacía mucho tiempo, seguiremos igual de estresadas o más que antes del confinamiento y habremos dedicado horas en exceso, tanto nosotras como nuestros hijos e hijas, a eso que siempre nos parece que sobra, las pantallas.

Si desgraciadamente en estos días, has perdido tu empleo, esto le está pasando a muchas personas que conozco y supone un verdadero drama que se suma al que pueda traernos el virus, podrías dedicar este tiempo a aquellas cosas que querías hacer y nunca podías cómo actualizarte con la tecnología, redactar ese proyecto que tenías pendiente, actualizar tu currículum pidiendo ayuda a alguien que entienda un poco de esto, hacer un curso online que te abra puertas pasada la crisis del virus, crear tu página web o preparar tus redes sociales para sacarles el máximo partido de cara a tu desempeño profesional en cuanto esto acabe. Aunque hacer esto teniendo a tus peques en casa todo el día, tampoco va a ser tarea fácil, así que no desesperes. Quizá un ratito cuando se duerman, eso puede ser más rentable que ver una serie. En cualquier caso, estamos en tiempos de supervivencia, así que si cuando acaba la jornada, no tienes fuerzas para hacer nada serio porque estás agotada mentalmente, pues ve una serie o lee un libro si eres de las que tiene varios pendientes y nunca encuentra el momento.

La salud es un concepto integral, si nuestra alimentación es adecuada, dormimos lo adecuado, si tratamos de movernos lo posible para no quedarnos anquilosadas y nos damos algún capricho en el formato que nos guste, también estaremos más fuertes para superar una infección por coronavirus y/o un encierro de varias semanas.

Ya se verá después de todo esto qué hace falta. Ahora hay que enfrentarse cada día con la mayor ilusión posible. Si vamos a salir de esta, que salgamos con una sonrisa, si no vamos a salir que los últimos días merezcan la pena aunque sea en casa. Hay un proverbio árabe que me gusta mucho y viene bien en estos casos: Si tiene solución, ¿por qué te lamentas? Si no tiene solución, ¿por qué te lamentas?».

Cómo os decía, con las tareas del día a día, ya hay más que suficiente, si eres súper organizada y tienes todo perfecto, entonces puedes llenar esas horas con los miles de planes que se ofrecen o con tu lista de cosas pendientes que nunca haces. Y si te levantas un día y no tienes grandes cosas que hacer, dedica el día a encontrarte a ti misma que ya es mucho. Piensa que es un domingo de esos de resaca, de sofá y mantita, relájate y concédete tiempo aunque suponga echar mano de las pantallas con tus hijos e hijas, si es así, será un día. O tómate el día como en uno de esos en que tienes un dolor de cabeza horrible y te cargas todos los principios poniendo una peli o dos a tus hijos e hijas o dejándoles ver más dibujos de los necesarios, pero en esta ocasión, sin dolor de cabeza. Así no suena mal, ¿no?

En estos días de encierro, vamos a pasar por todos lo estados de ánimo. El surrealismo está ahí ya presente en los memes, los vídeos virales y en cada una de nuestras casas, me consta. El sentido del humor es un buen aliado y tirar de amigos y familiares para el desahogo, pero desde la calma. La tribu, no lo olvidéis, somos seres sociales, en estos momentos es cuando queda más patente.

Recuerda que la alimentación, el ejercicio y un capricho de vez en cuando, garantiza que te encuentres en el mejor estado llegue el virus o no llegue. Estar en alerta continua, estresada, mal alimentada, preocupada, poco aseada… también supone que no te encuentre (el virus o el final del virus) en las mejores condiciones. Cuando todo esto pase, vamos a tener que ser creativas y sacar fuerza de flaqueza para sacarlo adelante, aprovecha ahora para descansar y tomar impulso. Esto visto así, puede ser un regalo. Sí, ya sé que es terrible el regalo, pero de todo puede sacarse una parte positiva.

Descansa, ríete, realiza tus tareas diarias desde la calma, recréate, ahora lo que tenemos es un tiempo de stand by que nos permite hacer esto. El virus ha detenido el tiempo, no pretendas tú sola mover el mundo, no está en tu mano. Bastante es ya sacar la casa de cada una y cada uno adelante. Las decisiones estructurales que las tomen los responsables. Si lo hacen bien saldremos todas beneficiadas, si lo hacen mal, que nos pille fuertes para salir adelante y contrarrestar.

Tenemos una ocasión perfecta para enseñar a las y los más pequeños, lecciones de solidaridad, de autocuidado, de higiene, de acompañamiento, valores como la familia o la amistad en todas sus versiones positivas. Aprovechemos esto porque con estas situaciones, les podemos preparar para que creen una sociedad más justa en el futuro o todo lo contrario y esa es una gran responsabilidad.

Ojalá esto os sirva, os recuerdo que voy a estar ahí y en la medida de las posibilidades trataré de daros respuesta a vuestras dudas. Junt@s saldremos de esta.

Quiero agradecer y mandar todo mi cariño a todo el personal sanitario que está enfrentando esta situación dejándose la piel. Están dándonos a todas una lección de vida que no vamos a poder  agradecerles lo suficiente por mucho que les aplaudamos cada tarde-noche y también a todas las personas que nos sostienen: trabajadoras y trabajadores del comercio, el transporte, farmacias, estancos, bancos, seguridad, productores (fábricas, agricultura y ganadería), a todas las personas que mantienen la tecnología que estamos usando masivamente estos días, a maestras y docentes de todas la etapas que están haciendo el esfuerzo de trasladar enseñanzas presenciales al formato online sin medios y sin formación adecuada para que su alumnado no pierda el curso y a todas las personas que siguen trabajando en cualquier formato para que el país no se caiga en estos momentos ni tampoco cuando pase todo esto. ¡Gracias!

Ojalá en todo este proceso, sepamos estar a la altura de todas estas personas que se dejan la piel y exponen su salud para garantizar nuestra supervivencia.

¡Feliz martes!

 

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2 thoughts on “La vida con el Coronavirus

  1. Gracias Leticia por compartir tu sentir por aquí, así estamos, intentando reinventarnos una vez más, mucho ánimo, claro que pasará, ojalá después sepamos tomar nota y mejorar todo aquello que no funciona. Un fuerte abrazo.

  2. Gracias por el audio y por su contenido.
    Me siento desbordada y no me identifico para nada con todas esas personas que se aburren o limpian. Mi casa es un caos, mis hijas tienen tantos deberes que no controlo lo que falta por enviar, los padres comentan ejercicios que no he podido ni mirar,
    teletrabajo, cocinar, y ah claro saca tiempo para hacer ejercicio, meditar y jugar.
    Mi marido no es capaz de gestionar todo y el hecho de estar en casa sin rutinas ya origina emociones y conflictos a diario, lo que es normal y se suma al resto…
    Así que gracias de nuevo por hacer que no me sienta un bicho raro y un gran ommmmmmmmm, esto también pasará.

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