Perder a tu compañero antes del parto o la soledad extrema

duelo y maternidadTenía pendiente hablar de la soledad en la maternidad, de esa soledad que muchas sentimos aún estando acompañadas cuando tenemos a nuestros bebés, pero ha ocurrido algo terrible que me ha hecho plantearme que siempre puede ser peor. Cuando muere un ser querido y especialmente si hay niños o niñas cerca, uno se replantea toda su vida, creo que es una opción adaptativa y por eso yo diría que inteligente. Solemos minimizar problemas que podían parecernos inmensos pero que a la luz de un fallecimiento no tienen ninguna importancia. Cuando no afecta directamente a las personas que son fundamentales para nosotras, decimos aquello de «solo se vive una vez» o «son dos días», en señal de que hay que seguir adelante y con energía renovada porque a todas las personas nos puede pasar esto y hay que disfrutar el momento.

Pero, ¿qué pasa cuándo afecta a tus seres más queridos? ¿Cuándo es uno de ellos el que se ha ido? ¿Qué pasa si tienes hijos e hijas a los que explicar qué ha ocurrido y debes vivir el duelo con personas que aún no canalizan bien sus emociones, ¿quién lo hace? Y además a sabiendas de que la forma en que gestiones aquello puede determinar su desarrollo socioafectivo de por vida. Sencillamente es terrible.

En este caso la persona que ha fallecido deja una viuda embarazada de ocho meses y la situación es totalmente desoladora. Las que hemos vivido un parto, sabemos lo importante que es llegar a ese momento con toda la fuerza del mundo, aún llegando así una no sabe nunca como puede salir, sabemos que es un esfuerzo importante que culmina con un ser totalmente indefenso en nuestros brazos que nos desestabiliza por completo desde ese mismo instante y para toda la vida. ¿Cómo puede una mujer enfrentarse a un parto pocas semanas después de haber perdido a su compañero? Esta pregunta me genera una impotencia que no puedo explicar con palabras, llevo varios días llegando al trabajo con los ojos ensangrentados de haber hecho todo el viaje desde casa llorando, no sé por qué me ha dado por condensar toda mi pena en esos breves trayectos, seguramente porque el resto del tiempo estoy entretenida con mi niña y no me puedo permitir esos desahogos.

Entiendo que cuando una emprende la maternidad en solitario es diferente, una ha tenido cuarenta semanas aproximadamente, en condiciones normales, para preparar su parto sin papá de por medio y seguro que no hay ningún problema. Incluso si has roto con tu pareja en el proceso de tu embarazo con lo dolorosísimo que puede ser esto también el día del parto si tus expectativas eran que te acompañara, puede ser que si fuiste tú quien lo dejó, de alguna manera lo aceptes desde el punto de vista de que no era la persona que querías como compañero de viaje y menos el día de tu parto. Y si fue él quien te dejó a ti, pienso que en algún momento se puede sustituir la pena por rabia y ¿quién sabe? Es posible que eso te ayude a empujar con más fuerza.

Pero, cuando quedan pocos días y has planeado cómo será todo, en pareja, cómo iréis hasta el hospital: en vuestro coche, en taxi, con unDuelo y maternidad amigo o amiga…; qué tipo de cosas utilizaréis; cómo él te ayudará cuando lo necesites… Ya sé que una cosa es lo que planificas y otra lo que sale, pero en el directo si sale otra cosa, da lo mismo, son las circunstancias y ya está. Ante la muerte de tu compañero justo antes de tu parto, cualquier cosa que no sea como planeaste entiendo que tiene que hacerte brotar toda la pena y la sensación de injusticia y la idea atormentada de «si él estuviera aquí todo sería diferente, ¿por qué ha tenido que pasar?».

No somos amigas, fuimos vecinas cordiales, nunca compartimos confidencias pero me parecían encantadores ambos dos, no surgió pero planeamos hacer cosas juntos cuando se mudaron y quedó pendiente que nuestros hijos jugaran cuando consiguieran quedarse embarazados, estaba siendo más difícil de lo que pensaban. Es sencillamente terrible imaginar cómo tiene que sentirse ella ahora y con su niñita dentro de ella. No puedo evitar sentir muchísima pena de que las cosas se hayan sucedido así.

No sé bien que voy a hacer ni cuándo ni cómo, pero algo tendré que hacer aunque siento que ahora no es el momento. Pero me gustaría decirle que es importante que se sincere con su bebé, que le explique incluso dentro de su barriga que está triste porque se ha ido papá pero que a ella la quiere con locura y que al margen de lo que ha pasado es lo más importante que tendrá nunca y así iba a ser incluso en otras circunstancias. Que le transmita como quiera, como pueda, que su pena es proporcional a lo bella persona que era su padre y que si está tan triste es porque era un ser grande grandísimo, todo eso tiene que saberlo su pequeña. Para comprender que aunque no lo tenga con ella, su padre era alguien de quien sentirse orgullosa y que seguramente quería lo mejor para ella, especialmente que fuera feliz, estando él o sin estar.

Me gustaría decirle que a pesar del dolor, es fundamental que proteja a su niña a ese ser que aún está dentro de ella y que aunque haya momentos en que la rabia y el desconsuelo no le permitan saber cómo enfrentará cada momento, recuerde que su niña solo nacerá una vez, sólo tendrá una primera infancia y todo ello marcará definitivamente cómo sea ella y cómo se enfrente a las dificultades de su vida. Que tiene una oportunidad de oro para transmitirle a esa niña cómo se hacen las cosas y que es normal, humano y saludable estar triste cuando se va un ser querido, que es normal sentirse perdido, tener dudas, no saber que hacer cuando alguien tan importante no está y además de repente, pero que todas esas situaciones las enfrentarán juntas porque en los momentos duros lo más importante es estar acompañado aunque a una le ahogue la pena.

Que tiene una misión muy bonita por delante que es conseguir que su hija admire a su padre sin haberlo conocido, aunque esto sea tan terriblemente injusto, que el motivo de su pena puede ser la llave para que las dos salgan adelante, con entereza, con la tristeza de la pérdida pero fortalecidas por tener una relación sólida en la que saben que podrán apoyarse siempre para no sentirse solas, para sentirse más fuertes.

Duelo y maternidadMe gustaría decirle que las personas que se van perviven siempre que haya alguien que las recuerde y que eso hace que su compañero, que su padre, vaya a estar siempre con ellas, a su lado. Que de alguna manera él estará ahí transmitiendo la fuerza que permita que salgan adelante, el ser humano es mucho más fuerte de lo que parece.

Y a ella como mujer, como pareja que se agarre a la realidad de que su compañero se ha ido pero le ha dejado lo más valioso que podía dejarle, una hija que la acompañará siempre y que le permitirá crecer como mujer y como madre, si es que ambas cosas pueden separarse tras un parto.

Llevo días dándole vueltas a esto y encontraré la manera de ofrecerme, de que mis palabras de ánimo le lleguen y decida si le sirven o todo lo contrario, en un caso como este, ¿quién sabe lo que hace saltar la chispa y permite a quien se queda encontrar la manera de salir adelante, de centrarse en lo que está presente, en el futuro?

Siento muchísimo que haya pasado esto, aunque no haya tenido oportunidad de transmitírselo. Pensé que si lo escribía aquí, a lo mejor con un poco de suerte le servía a alguien que pudiera estar en una situación parecida, aunque por otro lado, sienta que lo ideal es que no pudiera servirle a nadie porque nadie tenga que pasar por una situación tan complicada. En cualquier caso, es un desahogo que necesitaba colocar en algún lado, como os digo, espero poder hacerle llegar mi mensaje de una forma u otra a ella. Siempre digo que cuando se nos ocurre un halago hacia alguien o nos apetece dar un beso o un abrazo, esas cosas no nos pertenecen, son de la otra persona, siempre que nos aseguremos de que quiere recibirlo, que sea suyo no quiere decir que quiera tenerlo en ese momento. Y en este caso, también es así, estas palabras le pertenecen a ella siempre que le apetezca escucharlas, ¿quién sabe? Lo siento muchísimo.

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4 comentarios en “Perder a tu compañero antes del parto o la soledad extrema

  1. ¡Lo siento muchísimo! Entiendo cómo te sientes. Es normal que ahora la pena lo empape todo. A ver, las personas que se te han ido son demasiado valiosas, has compartido con ellas cosas maravillosas, a tu hija aún no la has visto, no has vivido nada con ella. No creo que debas relacionarlo, seguramente estas personas se tenían que ir igual y siento mucho que eso sea así. En caso de relacionarlo, yo lo haría en sentido positivo. Dentro de pocos meses tu niña te hará más llevadera la pérdida, te lo aseguro, te hará sentir que aunque unos se han ido dejando un espacio inmenso, una nueva vida viene para compensarlo, es ley de vida aunque sea tan triste… Piensa en que las personas permanecen vivas mientras haya alguien que las recuerde, que las nombre y tú ahora tienes la misión de hacer que tu hija sienta cerca a personas que se han ido y son tan importantes para ti porque de esta manera ellas vivirán más tiempo. Sé que ahora es difícil pensar en todo esto. Tú deberías estar tranquila, disfrutando de tu embarazo, es terrible que tengas que vivir esto ahora. Pero esa niña merece seguro que hagas un esfuerzo por sacar fuerzas y enfrentarte a todo esto hasta donde puedas. Evita los pésames, evita a todo el mundo, céntrate en tu familia más cercana, estás en tu derecho de hacerlo. Puedes vivir esto como te dé la gana. Solo faltaba. Espero que puedas encontrar la fuerza para sobrellevar todo esto de la mejor manera posible. Un abrazo fuerte fuerte. Lo siento mucho.

  2. He buscado aposta esta entrada. Necesitaba leer algo que me hiciera sentir identificada.

    Desde que di la noticia de mi embarazo, falleció en junio mi padrino, en julio mi tía predilecta (por la que llevo mi nombre) y ayer…ayer me dieron la peor de las noticias: mi padre.
    Dos de las personas que necesitaban ver a ese bebé como el respirar y hablaban de venir en diciembre, mi tía y mi padre. Es que no tengo ningunas ganas, no estoy feliz. No siento que sea una buena noticia y no tengo esperanzas que con todo lo malo que está sucediendo alrededor vaya a salir bien la niña que espero.
    Es la segunda vez que voy a Mallorca por un funeral y no me apetece nada estando de 5 meses ponerme a recibir pésames de nadie. Quiero estar con mi madre y hermanos pero no me apetece. Cada día que pasa siento más miedo que las personas que más se alegraban vayan desapareciendo.

    Un saludo. Necesitaba desahogarme.

  3. Qué duro leer este post. Se me saltan las lágrimas. No puedo imaginar cómo estará esta mujer a punto de dar a luz y con semejante palo.
    Mucha fuerza!

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