Rosa, azul y la desigualdad de género

Continuamente escucho por ahí que las niñas y los niños son diferentes. Lo comentan madres que tienen ambos y han tratado de darles una educación igualitaria en cuanto al género y aún así ven que hay aspectos que tienen unos y no otras y viceversa. También lo dicen otras muchas que no han intentado nada y favorecen continuamente la diferencia. Y lo comentan, igualmente, las educadoras y los educadores que se esfuerzan o no, por hacer distinciones o no hacerlas.

El caso es que es mucho más fácil educar en la diferencia y es muy complicado transmitir la igualdad por mucho que haya familias que aseguren que lo hacen, os doy algunos motivos para hacer esta afirmación.

La desigualdad de género empieza cuando una se queda embarazada y empezamos a pensar en qué nos gustaría tener, si fuera lo mismo niño o niña, daría igual, ¿no? A muchas madres les da lo mismo, pero a otras no. Y eso debe ser porque pensamos que un hijo o una hija son diferentes y elegimos en base a nuestras preferencias a partir de la idea que tenemos de lo que es uno y otra. Después empiezan los preparativos: decorar la habitación o preparar el espacio, las primeras compras para el futuro bebé, buscar el nombre… Y otra vez nos encontramos con habitaciones pintadas de rosa o azul, ropa de niño o de niña, de un color o de otro, la elección del color del carro o la ropa de cama… Ya sabéis de qué os hablo.

He comentado en más de una ocasión, que por nuestra biología, no creo que hombres y mujeres seamos iguales. Hay algunas diferencias, como por ejemplo que nosotras tenemos un período menstrual al que le afectan los ciclos de la luna y podemos parir, dar vida. Esto nos hace diferentes biológicamente. Aunque soy consciente de que hay mujeres que evitan su propia regla y muchas no quieren parir y no lo harán nunca. Así que, incluso en esto, lo que en principio puede ser una diferencia, no tiene por qué serlo.

Por su parte, la neurociencia ha descubierto que parece que las mujeres tenemos más conexiones nerviosas. Esto supone, entre otras cosas, más capacidad de inteligencia, seguramente se relaciona también con la capacidad para realizar más tareas al mismo tiempo, esto último lo fundamenta la psicología evolucionista que tantos quebraderos de cabeza me genera porque viene a decir que las mujeres se encargan de garantizarse los recursos y los hombres de esparcir su semilla, ¿terrible no? A mí me lo parece, pero desde este enfoque las conclusiones son científicas y es demoledor leerlo y más aún mirar a mi alrededor y ver que no es tan descabellado lo que proponen por mucho que me enfade este tema. Si queréis saber más, os recomiendo La evolución del deseo, de David M. Guss.

El cerebro de los hombres suele pesar más, esto se sabe hace mucho tiempo, tradicionalmente se usó para decir que el peso del cerebro se relacionaba con la inteligencia y por eso las mujeres «menos pesadas» a todos los niveles (masa cerebral, muscular, etc.) éramos menos inteligentes. Esto ahora mismo es como decir que la tierra es plana, puesto que está más que demostrado que la inteligencia entendida como la capacidad de resolver conflictos se relaciona con las conexiones cerebrales y no con el peso del Sistema Nervioso, aunque hay algunos como el descerebrado euro parlamentario polaco de cuyo nombre no quiero acordarme, que siguen empeñados en defender lo indefendible.

Pero a pesar de estas evidencias, seguro que hay algunas mujeres que tienen el cerebro más pesado que algunos hombres y seguro que algunos de ellos tienen más conexiones que algunas mujeres.

Con todo ello quiero decir que la diferencia afecta a cada persona al margen de cualquier categoría en que queramos incluirla. Se puede generalizar, en muchas ocasiones necesitamos hacerlo, se llama economía del lenguaje y el cerebro elabora estas generalidades (estereotipos) para ser también más eficiente. El error es no darse cuenta de que detrás de cada generalidad hay mucha diversidad que debe ser tenida en cuenta.

Las etiquetas sobre el género o sobre el sexo empiezan, por tanto, antes del nacimiento, es ahí donde empieza el problema complicando mucho la cuestión. Tomamos decisiones en base a normas sociales y no a la forma de ser de niños y niñas. Y si luego ellos y ellas no encajan con nuestra expectativa tratamos de condicionarlos para que lo hagan.

Para tratar de demostrar que no tratamos igual a niños y niñas, ya desde el nacimiento, debido a ideas que están en el imaginario colectivo y que son muy sutiles y muy complicadas de controlar, comparto un vídeo ilustrativo sobre una investigación que se hizo en Estados Unidos. Dura tres minutos y creo que deberíais verlo. Luego os cuento más sobre este tema.

El color preferido de mi hija ha sido siempre el rosa, desde bien pequeña, yo nunca he dejado de recordarle que el mío es el azul, en un intento de que tuviera presente que los colores no son cosa de los géneros. Teniendo presente que quiero transmitirle que ella es tan digna o más que cualquier otro ser humano, tan inteligente o más, tan válida o más para aquello que se proponga, le he respetado su gusto por el rosa porque es un color y que a ella le guste no la convierte en representante de nada. Y digo esto porque he visto de todo en relación con este tema. He visto como maestras ofrecían en una manualidad a ellos un coche y a ellas una muñeca sin posibilidad de cambio, madres cambiando las paredes de las habitaciones de sus futuros hijos porque se habían confundido con el sexo durante el embarazo, padres y madres continuamente transmitiendo estereotipos a niños y niñas en función del género sin dar opción a dudas y un largo etcétera de conductas no igualitarias. Pero, también me he encontrado a otras evitando el rosa para las niñas o diciendo que no le habían comprado una cocinita a su hija porque era un juguete sexista. Y es que este tema da para escribir muchos muchos libros. 

La torre rosa de María Montessori es de ese color porque aunque en un principio, estas torres se hicieron de más colores, parece que niños y niñas elegían la rosa con más frecuencia, ese fue el motivo por el que ella decidió dejar el material de ese color. Siempre que me acuerdo de esto, me viene a la mente la primera vez que mi hija me dijo que el rosa era de niñas, yo tenía preparado mi comodín, su abuelo, siempre tenía algo de color rosa, un jersey, un polo… Con eso, ella comprendió enseguida que los hombres también podían llevar rosa. El tema del azul lo teníamos controlado porque es el color favorito de mamá.

Los colores no deberían estar asociados al género porque todos son necesarios. Porque todos sirven para describirnos y expresarnos. Me encanta un cuento que se titula Los colores, escrito por Nunila López Salamero e ilustrado por Myriam Cameros Sierra, una obra un pelín macarra que comparten muy amablemente con licencia Creative Commons y que transmite muy bien esta idea. En el libro muestran qué es lo que pueden representar los colores, la importancia de cada uno de ellos y como el color lila siendo una mezcla de rosa y azul puede ser una alternativa estupenda para definirnos a todos y todas en todas nuestras facetas y dimensiones. Afortunadamente, somos mucho más complejos de lo que los estereotipos muestran que somos. Los colores, se puede descargar gratis, pero pertenece a una colección que se titula Cuentos para antes de despertar de la Editorial Planeta, si queréis más información pinchad en el enlace.  

Necesito contaros que ambas autoras lo son también de La Cenicienta que no quería comer perdices, que es un libro muy recomendable también para leer a niños y niñas sobre una Cenicienta que harta de hacer perdices a su príncipe y llevar tacones y muchas otras cosas, dice ¡basta! e inicia un camino que le reportará muchas más alegrías. 

A veces, sueño con que seamos capaces de crear un mundo más justo para todos y todas, donde nadie tenga que sentirse mal por no encajar en el rol que la sociedad le ha preparado. Aunque si soy sincera, no tengo mucha esperanza en que cambien las cosas, por eso lo veo como un sueño. A veces, me invade el temor a que las cosas empeoren en nuestro entorno como ya lo están haciendo en otros países, algunos árabes son buenos ejemplos. Os animo a ver Persépolis, una película que muestra este retroceso en Irán. Es una película de dibujos animados apta para niños y niñas quizá a partir de los ocho años.

Y es que creo que en este tema avanzamos rápido rápido hacia atrás… Cuando veo lo que ocurre con mujeres de algunos países donde están totalmente sometidas o escucho los datos de muertes por violencia machista de nuestro país o los datos sobre las violaciones y su incidencia, no puedo evitar sentir que estoy en la época de las cavernas rodeada de hombres cavernícolas en celo y garrota en mano. Menos mal que también hay otros hombres estupendos, algunos de ellos luchando porque sus hijos e hijas sean educados en igualdad y no sean víctimas de tanto salvajismo.

¿Tú también sientes algo parecido? ¿Tienes alguna anécdota curiosa en relación con el tema de los colores o los estereotipos que te apetezca compartir? Nos encantará leerla en los comentarios. Y ya sabes, si te gustó, comparte. Muchas gracias.

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9 comentarios en “Rosa, azul y la desigualdad de género

  1. Totalmente de acuerdo.

    Los regalos que nos hicieron todos eran rosas, ropa, mantas, toallas…tooooodo rosa (menos algun body blanco…) pero absolutamente nada azul. La abuela nos preguntó por qué su habitación era azul, que mejor rosa o un color pastel (es azul porque quiero decorarla con dibujos de mar y cielo), y cuando compro bodys de niño (robots, comics, dinosaurios…) porque estoy cansada de verla con los corazoncitos y loves rosas que nos han regalado casi hay peleas. Por no decir que cuando preguntan el sexo (no tiene casi pelo y va con algo a rayas de colores en plan payaso, sin pendientes) nos dicen que es un niño siempre (incluido Alvaro Bilbao tras una conferencia xD)

    Y estoy loca por empezar a comprarle la cocinita (era el juego favorito de su tío!), construcciones (juego favorito de su padre) y de manualidades (favorito de su madre)…Así que sé que tendrá un poco de cosas consideradas de niñas y de niños. Pero con los colores es una lucha constante con la abuela, por suerte tema juguetes (cuantos menos mejor) y educación, estamos de acuerdo en muchas cosas.

    Aunque nuestro cerebro sea diferente, el tema de juegos encuentro que es esencial que jueguen a todos.

    Un saludo.

  2. Recuerdo aquello del Carnaval, el nuestro del año pasado también fue un poco accidentado por el mismo motivo. Tú chico el mayor vale su peso en otro (como el pequeño, no quiero que se me enfade). Seguiremos poniendo granitos de arena con la esperanza de que estos pequeños y pequeñas puedan cambiar las cosas, aunque yo a veces me pongo muy negativa con este tema, no hay que perder la esperanza. Un abrazo fuerte fuerte.

  3. La sociedad nos influye a todos y todas a la vez que la formamos. Por eso digo que sería ideal ir cambiando las cosas poco a poco para que cambie la sociedad en la que viven nuestros hijos e hijas, pero como tú dices, ¡es tan difícil! Muchas gracias por compartir por aquí tu punto de vista y por tus halagos. ¡Un abrazo Nerea!

  4. Yo pienso que muchas veces el desear tener un niño o una niña te influye la sociedad, ya que sigue habiendo y por desgracia habrá tanta desigualdad, que es más «fácil» tener un niño. También a la hora de criar y educar por mucho que lo hagamos en igualdad de condiciones, influye la sociedad. Yo quiero pensar que pesa mucho más la educación que se da en casa. Mis ejemplos son estos… mi primo cuando tenía unos dos años quería jugar con muñecas y pasearlas en un carro, hasta ahí perfecto, pero en el momento de elegir el color del carro…»ya que juega con un carro no va a ser encima rosa…»
    Otro ejemplo (este me parece horrible y lo escucho mucho) amigos que ya tienen hijos y desde bebés ya escuchas a los padres de los niños que «ya verás cuando pille a tu niña» a estos comentario siempre salto, me parecen hirientes…
    Respecto al video se ve que tiene unos años pero es que se sigue haciendo…por eso muchas veces no es que haya diferencia en la actitud y gustos de los niños y niñas sí no que ya lo han ido «mamando» desde que estaban en la barriga. Muy buen post, como todos. Un besazo!

  5. Gracias por el post Soraya. A raíz de leerte, le pregunté a mi hijo mayor que si el pensaba que el rosa era un color de niñas y el azul de niños, y me contestó: «mamá, los colores son para todos los niños»…pero qué duda cabe que no es así lo que opinamos la mayoría de padres, madres, niños y niñas, profesores…y no ocurre en la sociedad, incluso con sus propios amiguitos. Como anécdota puedo contarte que hace unos días estuvo en casa un amiguito de mi hijo mayor y en la comida hablábamos precisamente del tema de los colores y no recuerdo muy bien pero salió el color rosa y el amiguito de mi hijo dijo: «a mi no me gusta el rosa porque es un color de chicas»….
    pero en cada familia este tema, los estereotipos, etc…se tratan de distinta manera. A mi nunca me ha gustado el rosa, ni de niña (mi madre siempre me lo recuerda)…y sigue sin gustarme, pero a mis hijos les he puesto una camisa rosa que han heredado y en carnavales del año pasado mi hijo mayor junto a otro amiguito de la clase, fueron los único niños que se decantaron por el disfraz «femenino» (un vestido)…y ahí ya vimos claramente en clase un ejemplo de cómo funcionamos en la sociedad y del daño que hace la publicidad, la industria del juguete, los dibujos animados…
    en fin, hay que seguir sembrando…
    besos

  6. Claro que es difícil, pero por lo que cuentas, tu niño está recibiendo un modelo que le permitirá expresarse más libremente entiendo que otros más encorsetados. Me ha encantado lo del negro. Les ha tocado crecer en una generación que asocia el negro y el marrón con emociones negativas, véase El Monstruo de Colores y otros cuentos y todo tiene sus consecuencias. Yo le digo a Pequeñita que el negro nos sirve para dibujar proque a veces dibuja con ese color y luego o rellena, pero tampoco es que le emocione mucho. Un abrazo fuerte.

  7. Es un post muy bueno Soraya.
    Intentamos que sea así, que tengan una educación igualitaria, pero como cuentas, y pese a trabajar en ello es difícil no caer en estereotipos a veces. Al igual que pequeñita, Irene tiene el rosa como color preferido, papá el rojo y yo el morado 😊… Los colores son todos preciosos le digo siempre, pero ella me contesta que el negro no le gusta🤔.
    El vídeo es la realidad. Así somos.
    Mi hijo va vestido con pijamas rosas muchas noches, o se pone diademas, horquillas, o disfraces de vestido, sin problema alguno. Es feliz

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