Vecinas y vecinos maleducados, efectos sobre la infancia

educación respetuosaNo deja de sorprenderme la indiferencia con la que mis vecinos y vecinas pasan a mi lado, a veces sin ni siquiera mirarme para evitar saludarme y me sorprende aún más, cuando ni siquiera se dignan a contestar a mi saludo. Es el colmo de la mala educación. En mi comunidad hay siete portales, no hay muchos pisos en cada uno pero, aún así, somos unas cuantas familias. Muchas de ellas con niños y niñas. Este gesto de repite también cuando van con ellos y ellas.

Os podéis imaginar que si mis vecinos y vecinas adultas no saludan en muchas ocasiones a otras personas adultas que se cruzan en su camino, a los niños y niñas ni siquiera los perciben. Eso explica la cara de asombro cuando paso por su lado y digo: “¡hola!”. Los niños y niñas de mi comunidad, no están acostumbrados a que personas adultas que pasan por su lado, los saluden y eso que son vecinos, algunos, del mismo portal. Hay veces en que no se enteran de que los saludas porque están jugando, es normal, además no esperan ningún interés por parte de quien pasa, especialmente si es una persona adulta. Y como es exactamente lo que ocurre, ¿para qué molestarse?

Comparto con mis vecinos gastos, un garaje, desperfectos que hay que arreglar, empleados a los que tenemos contratados, es mucho más de lo que comparto con otras personas que sí que me saludan en la calle, en el trabajo, en el colegio de mi hija… Aún así muchos de mis vecinos y vecinas no me saludan. Ni a mi ni a casi nadie, no es algo conmigo. Supongo que no lo hacen porque piensan que no sirve para nada pero, se equivocan.

El saludo es algo ancestral que ha acompañado al ser humano desde el principio de su existencia. Servía para reconocerse dentro de un grupo, para diferenciarse de los enemigos, para crear un ambiente de paz, para mostrar respeto por los vecinos o compañeros de clan, etc. El saludo nos permite satisfacer necesidades básicas humanas, de filiación, de pertenencia, de valoración en el grupo, de estatus… Como su propio nombre indica, estas necesidades son indispensables, forman parte de nuestra capacidad de ser humanos, aunque muchos animales se saludan. Parece que esto del saludo es otra capacidad humana que estamos perdiendo, al menos en mi comunidad. Y lo peor es que esos niños y niñas están aprendiendo de ese modelo, consideran que es lo normal, por eso se sorprenden cuando yo los saludo.
Las quejas sobre la pérdida de valores son tan antiguas y tan vigentes, que ya parecen eternas y no dudo que alguna o alguno de mis vecinos maleducados son abanderados de la recuperación de valores. Olvidan que todo empieza en lo más cercano, en el nosotros. Olvidan que las cosas tienen valor cuando son conocidas, cuando las queremos, cuando las reconocemos y lo hacemos saber.

La recuperación de los valores supone que las personas nos conozcamos y reconozcamos, nos respetemos y en definitiva, nos valoremos. ¿De qué otra forma vamos a recuperar los valores humanos?

A pesar de todo, seguiré saludando a mis vecinos y vecinas.

Ayer publiqué en la página de Facebook este artículo que se relaciona con lo que hoy he compartido, si no lo has leído, te animo a que lo hagas, creo que explica muy bien cómo se está sucediendo un proceso de deshumanización en nuestra sociedad que genera numerosos problemas en el día a día.

He conseguido hacer un post corto, esto es una novedad. Aprovecho esta ocasión para darte las gracias si eres de las personas que suelen llegar hasta el final de lo que escribo. Un abrazo fuerte.

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10 thoughts on “Vecinas y vecinos maleducados, efectos sobre la infancia

  1. Ya, es todo más complicado de lo que parece. Yo llevo poco tiempo en la mía y creo que aún no he hecho nada terrible a mis vecin@s para que no me saluden, por eso lo achaco a su falta de educación. De momento, estoy viendo como lograr algún cambio, esta mañana pensaba imprimir el post y pegarlo por los portales, pero no lo tengo claro aún. Gracias por compartir tu punto de vista. Un saludo.

  2. Claro pero el saludo hay que ganarselo hay gente que viven en comunidades y no les corresponde vivir hay por que no tienen claro lo que es la educacion y el respeto muchos problemas son producto de consentir a ciertos troles conportamientos incivicos tomando parte en el silencio los demas sin tener en cuenta el inpacto en la convivencia de todos . no se pueden consentir conportamientos que vayan contra la convivencia y el vienestar de todos .
    Un saludo y viva el RESPETO

  3. Claro, si es que en el equilibrio está la virtud, tampoco me apetece tener en casa a mis vecinos todo el día, pero un saludo… es tan sencillo. No te dejes, que luego con el bebé estarás muy cansada y no vas a tener tanta paciencia con tus vecinos y vecinas. Un abrazo fuerte y que disfrutes mucho de lo que te queda de embarazo.

  4. Yo estoy por empezar a decir una expresión que se decía cuando yo era pequeña: “¡Buenos días! Y los burros, que no contesten”. Esta es menos diplomática pero encaja más con lo que siento en esos momentos. Un abrazo guapa.

  5. En mi urbanización son más educados y nos saludamos todos…jajaja.

    Comparto tu opinion, y esto choca a veces con opiniones de padres que opinan que si sus hijos no quieren saludar a alguien, no pasa nada. Yo pienso que sí pasa, es un gesto no solo de educación, sino de convivencia, de respeto, de humanización, como tú dices. Así es que yo sí animo a mis hijas a saludar siempre, buenos días, buenas tardes, o un hola aunque sea. Hasta tal punto que si no les devuelven el saludo, se extrañan y no les gusta.

  6. Hola Soraya

    Cuando estaba leyendo tu post me acordé de un amigo mio que nos contó hace mucho que se sorprendía mucho que la gente no saluda cuando entras en un ascensor. Así que cuando lo sucedía, acto seguido decía en voz alta: bueno, digo buenos días a mi mismo!
    Una buena reflexión, no puedo estar más de acuerdo contigo.

    Un abrazo
    Paulina

  7. Asombrada me quedo. ¿Quién ha educado a esa gente? Y más importante, ¿qué educación le enseñan a sus hijos?

  8. Opino igual sobre la importancia del saludo.

    La verdad es que debo tener suerte y allí donde he vivido (y llevo 4 mudanzas en 8 años), tanto en el portal como en el ascensor nos saludamos todos, independientemente de la edad.

    Donde sí me da rabia que no me saluden es en mi trabajo, donde todos son súper estrictos y aun así hay maleducados en todas partes. Yo, por mi parte, tanto en el trabajo, en clase, en las tiendas, de senderismo y en el edificio siempre saludo. Por cortesía y, por qué no, porque me gusta.

    Aunque ojalá hubiera algunos vecinos que se dignen solo a saludar, que nos mudamos en julio y todo el edificio sabe quienes somos y nos intentan sonsacar cosas, yo me hago la longui lo que puedo sin parecer borde…es que te ven embarazada y se meten totalmente en tu vida, preguntas, opiniones, consejos…sin pedirlo y sin conocerte, claro, en plan te ven en chándal y “¿cómo vas al gimnasio si estás embarazada? ¡¡Debes descansar!! Blablabla”…Me siento como en La que se avecina (mi vecina vino a cotillear y se autoinvitó a ver mi casa recién pintada y era imposible sacarla; ojalá esta fuera de las de tu vecindario, que ni saludan, no soporto que se metan en mi vida).

    Ni tanto ni tan poco, pero qué menos que devolver el saludo, en especial a tu hija. Qué mal ejemplo dan.

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