Normas y límites en la crianza respetuosa

normas y limites en la infancia

Seguramente, en más ocasiones de las que os gustaría, os encontraréis escuchando: «que no puede ser, que vuestra hija no puede hacer lo que le dé la gana, que es fundamental que tenga unas normas, que ya os arrepentiréis, que esto os va a pasar factura…» Normalmente este tipo de comentarios vienen de las mismas personas que dicen: «este niño tiene que acostumbrarse a ir en la silla, que es eso de cargar con ella todo el día en la mochila, que ya es muy mayor para tomar teta, que tiene que acostumbrarse a dormir solo…»

Por este motivo, me gustaría hablar hoy de necesidades primarias y secundarias, así como de normas en la crianza respetuosa, porque resulta que en contra de lo que mucha gente pueda pensar, desde la crianza respetuosa, las familias también plantean normas, algunas muy importantes que no pueden saltarse bajo ningún concepto y otras que para poder saltárnoslas debe haber un motivo bien justificado.

Necesidades primarias y necesidades secundarias

Cuando hablamos de necesidades primarias, nos referimos a aquellas que son básicas e imprescindibles puesto que garantizan un desarrollo saludable en términos generales así como un desarrollo natural de la autonomía y la autoestima. Jamás deberíamos frustrar estas necesidades de los niños y las niñas. Para que os hagáis una idea son las necesidades que cualquier ser humano de cualquier lugar del planeta puede tener: alimentación, seguridad, abrigo, afecto, descubrimiento, relaciones sociales, etc. Hago especial hincapié en que son imprescindibles y deben respetarse y con esto me refiero a sus necesidades de alimentación y descanso como a las de afecto y sostén emocional, por citar algunas. 

Y luego están las necesidades secundarias que se relacionan con las culturales y que en la cultura occidental, se relacionan con el consumismo, la necesidad de ver la televisión o de comer dulces, jugar a videojuegos, comprar cosas aunque no sean necesarias, etc. Estas sí que podríamos tratar de disminuirlas en la medida de lo posible, sobre todo en niños y niñas más pequeños, puesto que son necesidades creadas y no son básicas para la supervivencia ni para el desarrollo. Además, añadiría que suelen ser las que más problemas nos causan en el día a día familiar.

En nuestra sociedad, muchas veces priman estas necesidades culturales y consumistas mientras tratamos de reducir las que son básicas y necesarias. Esta idea queda clara en los argumentos que os mostraba al principio y que vosotras (personas que me leéis) tendréis que escuchar igualmente, una y otra vez, si seguís un modelo de crianza respetuosa o si seguís con la lactancia materna después de los seis meses o practicáis colecho.

Normas respetuosas

No deberíamos negar nunca un abrazo a nuestros hijos e hijas, incluso cuando han hecho algo que no nos gusta, en esos casos, podríamos abrazarlos y decirles que no puede ser mientras les quitáis aquello que no pueden utilizar (unas tijeras, un cuchillo, un documento importante…) y si se disgustan mucho, podemos abrazarlos mientras les explicamos por qué se lo hemos quitado.

Si nuestras espaldas nos lo permiten y el peso de nuestros hijos e hijas aún es razonable y no quieren ir caminando o en el carro, podemos llevarlos en brazos o en la mochila. Es posible que más de una tengáis la espalda contracturada, pero creo que con hijos de alrededor de dos años o menos, esto es lo normal. Recordad que esta es una etapa de nuestras vidas muy corta, llegará el momento en que no volveréis a cogerlos en brazos, no podréis, no querrán que lo hagáis. Así que aprovechar estos momentos puede ser todo un regalo que recordar en el futuro. Hay una canción muy bonita que habla de esto y que publicó Bei de Tigriteando, os dejo el enlace y la letra de la canción al final del post.

Y cuando estéis agotadas y ellos y ellas irascibles podemos tratar de mantener la calma, contar hasta diez y tratar de controlar nuestras emociones, porque seguro que no tienen la culpa de que estemos cansadas ni tienen por qué sufrirlo. Pensad que las y los más pequeños, no tienen herramientas para controlar determinadas situaciones y a medida que van creciendo tienen algunas más, pero esto es un proceso lento. Es importante que no descarguemos con nuestros hijos e hijas historias cuyo origen está en otras personas a las que no les dije nada en su momento porque no son los responsables y no tienen por qué sufrirlo. Y si algún día elevamos el tono de voz o tenemos menos paciencia y se disgustan o se ponen tristes, podemos decir lo siento, sencillamente porque a nosotras nos gusta que nos muestren afecto cuando otras personas se comportan de manera inadecuada. Creo que aprender que cuando nos equivocamos hay que pedir disculpas es un gran aprendizaje. 

Para mucha gente comportarse así con los hijos y las hijas es una estupidez, «hay que enseñarles lo que es la vida», «hay que endurecerles desde pequeños», son frases recurrentes que escucho una y otra vez, pero resulta que las personas adultas que me encuentro y fueron educadas así, casi por regla general, tienen dificultades para manejarse adecuadamente en sociedad, sufren muchísimo, son personas inseguras a las que les faltan estrategias para resolver los problemas que les van surgiendo, desde mi punto de vista, tanta dureza no parece ser muy eficaz.normas y límites en la infancia

Ahora bien, que en una familia se funcione desde el respeto, no quiere decir que no haya normas, nada más lejos de la realidad. Os voy a plantear un modelo que espero pueda ayudaros a gestionar este tema en vuestra familia. Fundamentalmente se resume en tres normas básicas que en sí mismas engloban muchas pequeñas normas. Vamos a ver en qué consisten, os pongo ejemplos nada más, podéis añadir en todas ellas un etcétera al final. La idea es que cada familia en base a las tres normas básicas genere aquellas más concretas que les ayuden a funcionar como familia en su día a día. 

1. Garantizamos nuestra seguridad y salud (nos respetamos)

Minimizamos el consumo de azúcar, no comemos gominolas ni «chupachuses» ni caramelos, no andamos descalzas por el suelo helado (casi nunca), cuando hay viento helado o hace mucho frío nos ponemos un gorro y una bufanda antes de salir a la calle, no cogemos cuchillos y tijeras con punta ni ningún otro objeto cortante o afilado, mantenemos medidas de seguridad básicas como no jugar al borde de un precipicio, tenemos cuidado cuando el suelo está resbaladizo, tratamos de no jugar al lado de objetos o espacios peligrosos, damos de comer a los patos con extremo cuidado de no caer al agua.

2. Respetamos a otras personas

Tratamos siempre de comportarnos con respeto con las personas con las que convivimos en nuestro día a día. No empujamos, agredimos o arrollamos a ninguna otra persona.  Tratamos de mantener un tono de voz adecuado y respetamos los espacios personales para no molestar a otras personas cuando vamos a una cafetería, restaurante, tienda… Respetamos el descanso de otras personas.

3. Respetamos a los animales, los materiales y los espacios

Solamente tiramos objetos cuando es necesario para jugar (fichas de construcciones, piezas de puzzle, pelota…), manipulamos el mobiliario de los lugares que visitamos y también el de casa teniendo cuidado de no estropearlo con nuestros juguetes ni con ningún otro objeto, tocamos todo lo que está a nuestro alcance pero con cuidado de no estropearlo, solo pintamos en lugares autorizados evitando paredes, suelos (salvo cuando pintamos con tizas en la calle), cuidamos los juguetes, las pinturas y el resto de materiales que utilizamos para hacer manualidades intentando que no se rompan o deterioren más que lo imprescindible por el uso.

¿Con eso es suficiente?

Es posible que me esté dejando alguna cosa importante en el camino, la vida no debería regirse en base a normas, mejor basar la convivencia en torno a lo que necesitamos y nos viene bien hacer y no en torno a lo que no hay que hacer. Creo que con esto es suficiente para autorregular a la familia. Además, podemos tratar de evitar discusiones innecesarias y poco importantes como que nuestros hijos e hijas se tengan que poner leotardos cuando quieren llevar pantalones o que las zapatillas nuevas tengan que ser azules cuando las quieren rosas, sencillamente porque da igual, es una cuestión de gusto y sería bueno que respetemos que desarrollen el suyo propio. La idea es que poco a poco aprendan a tomar decisiones y las pequeñas cosas del día a día pueden ser una oportunidad de empezar y luego ir pasando a otras más trascendentales, poco a poco.

Queremos niños y niñas que tomen decisiones pero, muchas veces, no les damos la oportunidad de hacerlo, queremos que sean proactivos, proactivas y que tengan iniciativa, pero desde que nacen les vamos cortando las alas con aquello de: «esto es así porque lo digo yo». ¡Cuánto daño nos hacía y ahora repetimos la historia! Y siempre nos queda el consuelo del «yo me crie así y no he salido tan mal». Cuando alguien me dice esto siempre pienso, «¿te habrás visto?» Y me incluyo, ¿eh? Eso vaya por delante. La mayoría tenemos muchas cosas que mejorar, muchas, ¿y quién no? Estamos llenos de traumas y de historias que no nos dejan avanzar, deberíamos intentar no generarle a nuestros hijos e hijas los suyos, al menos no conscientemente, ya se los irá planteando la vida. Además, se nos llena la boca hablando de lo modernos y modernas que somos como padres y madres y luego repetimos los mismos clichés de hace treinta años. Será que de modernas tenemos lo justo.normas y limites en la infancia

Creo que con este planteamiento de normas, podéis organizar la dinámica familiar y tener una vivencia agradable, a pesar de que seguirá habiendo personas que os dirán que tenéis niños y niñas «sin normas y que van a hacer de vosotras lo que les dé la gana».

Y esta idea de funcionar con pocas normas, claras y básicas sumado al hecho de no generar discusiones sobre cosas que no merecen la pena ni descargar sobre ellas y ellos cosas que no les corresponden ni retirarles el afecto cuando hagan algo que no nos gusta suele funcionar bien porque si hacemos este tipo de cosas, es muy probable que nuestros hijos e hijas estén más tensos, muestren su estrés y demanden ese afecto no recibido con salidas de tono. Los niños y las niñas no suelen pedir un beso o un abrazo así  directamente cuando lo necesitan, lo piden haciendo algo que las familias pueden considerar no apropiado, es su forma de llamar la atención, son pequeños y pequeñas, les faltan estrategias y me temo que a las familias también nos faltan. A veces pienso que cuanto más estrictas son las normas que se emplean, más salidas de tono tienen niños y niñas en cuanto algo no sale cómo esperaban, muchos de ellos y ellas lo hacen cuando sus personas de referencia, estas que son tan duras, no les ven, pero lo hacen igualmente.

¿Querrás compartir con nosotras las normas que os funcionan? ¿Consideráis que es necesario imponer una disciplina estricta a los niños y las niñas desde pequeños? ¿Te encuentras a ti misma repitiendo frases que te decían tu padre o tu madre? ¿Hablamos sobre normas en la infancia? Me encantaría. Espero tus comentarios.

Os dejo la letra de la canción que os comenté antes y el enlace a un curso de Escuela Bitácoras que os puede servir para seguir ampliando información sobre este tema si tenéis interés.
 
Curso normas y límites Carlos González
 
La ultimísima vez

Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.
Quizás anheles la persona que eras antes.
Cuando tenías libertad y tiempo
Y nada en particular por lo que preocuparte
Conocerás el cansancio como nunca lo habrás hecho antes.
Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro
Llenos de tomas y eruptitos.
Cambios de pañal y llanto.
Quejidos y peleas.
Siestas o falta de siestas
Puede parecer como un ciclo sin fin.
Pero no olvides que…
Hay una última vez para todo
Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por la última vez.
Se dormirán sobre ti después de un largo día
Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme
Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo
Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.
Les frotarás el pelo en la bañera una noche
Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.
Te cogerán de la mano para cruzar la carretera
Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.
Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos
Y entonces será la última noche que te despierten para esto.
Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús”* y harás todos los gestos
Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.
Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio
Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.
Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.
Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez
El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez
Hasta que no haya más veces.
E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.
Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivir un solo día lleno de ellos.
Por última vez

* “The Weels on The Bus” es una canción infantil anglosajona.
 
ESTE POST FUE MODIFICADO Y ACTUALIZADO EL DÍA 14 DE ABRIL DE 2021.

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11 comentarios en “Normas y límites en la crianza respetuosa

  1. ¡Cuántas cosas importantes! Que te equivocas, claro, como todas, nos equívocos muchísimo, es inevitable. Y lo que podemos hacer, creo yo, es lo que tú dices, cuestionarnos, compartir puntos de vista, escucharlos y observarlos a ellos y ellas. Estoy convencida de que esta es la experiencia de la vida más dura, la maternidad y la paternidad, porque se sufre más que con las cosas que nos suceden personalmente pero estoy convencida también de que es la más gratificante, no hay nada comparable, al menos en mi experiencia. Por supuesto tener un buen apoyo es fundamental, también somos afortunadas en esto. Y estoy contigo totalmente, amor incondicional a raudales que las cosas duras de la vida van a llegar igual y mejor que cuando lleguen uno se sienta amado y respetado para ser más valiente y más libre de tomar las mejores decisiones. Un abrazo fuerte Lucía. Me encanta leerte por aquí.

  2. Leyendo tu post, he reflexionado sobre cómo nos organizamos en nuestra casa en los límites y las normas. Me doy cuenta todos los días cuánto me equivoco en cómo gestionar las conductas de mi hijo mayor y del pequeño también. Tras pensar y meditar me doy cuenta que siempre es producto del cansancio, de la impotencia y falta de recursos para gestionar un acto determinado, una rabieta, un NO de mis chiquillos y de lo que «HE MAMADO». Cuestionarme constantemente es agotador, pero me ayuda a reflexionar y a caer en la cuenta de que muchas de la cosas que hago obedecen a una forma en la que he sido criada y ahí cuento hasta cien no, hasta mil, para procurar no volver a repetir formas de crianza con las que no estoy de acuerdo.
    NUNCA ES EXCESIVO MIMAR A TUS HIJOS, NUNCA ES EXCESIVO DAR BESOS Y ABRAZOS, NUNCA ES EXCESIVO DECIR «TE QUIERO» Y «SIEMPRE TE QUERRÉ»…esto lo pongo en mayúsculas porque son las verdaderas normas que rigen mi hogar. Acompañar cada etapa de nuestros hijos y no permitir que se sientan sólos antes situaciones que no puedan gestionar. Así lo hemos decidido en nuestra familia. No sabemos el futuro cómo nos vendrá respecto de nuestros hijos, pero sabemos que si sembramos AMOR, RESPETO, DULZURA, JUEGO, ACOMPAÑAMIENTO, HUMILDAD dudo mucho que recojamos otra cosa que no sea lo mismo. Muchas veces descubro a mi hijo mayor que tan mal lo está pasando con la llegada de su hermanito cómo gestiona situaciones de tristeza o de estrés incluso de «odio» a su hermanito. Y veo que el problema no está en su conducta, está en la mía. Y eso es lo que trato de corregir, mi conducta, no la de mi hijo que no hace otra cosa que reclamar un espacio y un amor que el cree que se esfuma que se ha perdido.
    Mi chico muchas veces me corrige y me pone ejemplos con mucho sentido común y mucha sabiduría. Creo que el tándem funciona. Eso también es muy importante. En casa llevamos ritmos muy distintos. Mi experiencia me está diciendo que en el término medio está la virtud. De ahí que yo cumpla unas funciones respecto de los límites y normas y mi chico otras…y mezcladas ambas, creo que da cierta cordura y equilibrio familiar.
    Muchos besos Soraya y gracias por tu blog

  3. ¡Qué importante que la pareja (si la hay) reme en la misma dirección y qué difícil, a veces! Las crianzas personales, las que tuvimos, nos marcan mucho consciente e inconscientemente y cuando se suman dos diferentes, el debate está servido. Por supuesto, cada familia tiene sus reglas y en principio, todas son respetables aunque no todas sean respetuosas con los niños y las niñas. Hay ocasiones en que se ponen normas que satisfacen necesidades adultas, esto pasa mucho en las escuelas infantiles, muchas normas son necesarias para poder gestionar por una única persona un número tan elevado de niños y niñas a su cargo en el aula. Yo sé que no eres una mala madre, todo lo contrario, una madre estupenda, lo firmo donde haga falta, aunque claro que habrá personas que lo verán así. De mí algunas personas dicen de todo, me da igual, tengo esta pequeña gran comunidad para saber que no estamos solas, que no estamos locas, que lo que planteamos tiene sentido y está justificado y que no siempre hay que hacer lo que se plantea mayoritariamente en la sociedad en que vivimos. Yo no he sido mucho de seguir a las mayorías nunca, la verdad, era difícil que de repente como madre me dejara llevar. Lo que repites una y otra vez de que tus hijos sean felices me parece fundamental. Un abrazo fuerte.

  4. ¡Gracias a ti por leerme! Como ves, somos muchas las que nos sentimos como te has podido sentir tú, de eso se trata, de empoderarnos, de tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible teniendo en cuenta las evidencias, los datos demostrados, no las inercias de una sociedad que satisface antes las necesidades adultas que las de los niños y las niñas. La mayoría de normas estrictas satisfacen necesidades de personas que pueden resolvérselas por sí solas. Cuando un niño con 11 meses protesta por todo, antes de tratar de controlar su conducta con disciplina habrá que ver qué está pasando. A lo mejor estaba en todo su derecho de protestar con todo lo que estaba viviendo, seguro que necesitaba tiempo para adaptarse a los nuevos cambios, es algo que cualquiera necesitaría en una situación así. En cuanto a los comentarios, ains, ¡qué hartura! Lo que nos queda es buscar personas que piensen de manera similar y apoyarnos unas a otras.

  5. Estoy de acuerdo contigo en que es importante que todos comamos juntos en la mesa y sin televisión ni móviles. Pero esto en nuestra casa no es una norma, respetamos que no se siente a comer con nosotros, aunque siempre termina haciéndolo más tarde o más temprano. Estamos en una fase complicada, los dos años, donde parece que llevar la contraria es algo que sirve para experimentar con sus propias reglas, saber dónde acaban ellos y ellas y dónde empezamos nosotros (padres y madres), saber dónde están los límites de su conducta, etc. No imponemos que se siente con nosotros igual que no le imponemos que coma, pero nosotros siempre lo hacemos (sentarnos juntos a comer y a cenar) y esperamos que ella imite nuestra conducta, al final siempre lo hace, muchas veces desde el primer momento, algunas después de un rato, no insistimos mucho de entrada. Para esto nos ha ayudado la trona evolutiva porque ella puede subirse cuando quiera. Hay determinados hábitos que se interiorizan por la costumbre, la rutina…
    En cuanto al cómo se plantean las normas, es verdad que es fundamental, tengo que escribir sobre esto, me han escrito varias madres comentándomelo. Es tan importante o más el cómo se plantean estas normas que las normas propiamente dichas.
    Y claro que el carácter influye y mucho. Cada familia debe buscar aquello que mejor le funcione, no hay fórmulas mágicas que nos sirvan a todas. Cada niño y cada niña son únicos.
    Gracias por compartir tus ideas con nosotras, es un placer recibirlas, Robi.

  6. hola, en mi opinion estas tres sencillas normas son las necesarias y suficientes para cualquier niño y ojalá la siguieran también los adultos. En mi caso añadiría otra, que es más bien una costumbre, que se coma todos juntos alrededor de una mesa y sin televisión ni moviles. Obviamente no es importante ni estricta como las demás, tengo mucha gana de que mi hija sea un poco más mayor para cenar una pizza viendo una peli juntas, pero es una de la pocas costubre social que me parece importante respetar.
    Otro aspecto que creo sea fundamental es la manera en la cual estas normas se transmiten y se hacen cumplir, para que se interiorizen como valores y no como reglas a la cual obedecer. Muchas veces he oido comentarios del tipo que «si se lo dices de esta forma (tranquilamente, sin levantar la voz ni endurecer el tono) no lo va a entender (o no se lo toma en serio, o no te va a hacer caso…)»
    Y por último también es verdad que el caracter de cada niño influye mucho en la paciencia y el tiempo necesario para que entienda, pruebe, respecte y interiorize estas normas. Las rabietas por ejemplo creo se deban más al caracter de cada niño que a al tipo de educación, aúnque la manera de gestionarlas lleva a situaciones muy diferentes.

  7. Muchas gracias por este post!! Justo estaba pensando en pedirte algo así… Hace unos tres meses mi peque tuvo una racha que protestaba por todo (con 11 meses) y en su guarde me dijeron que tenía que ser estricta con los límites. Yo no entendía como poner límites a un bebé que lo único que quiere es cariño y no entiende que mamá le deje con extraños cuando antes estaban todo el día juntos. Yo seguí igual, dándole siempre todo mi cariño y amor y siguiendo mas o menos lo que tu comentas en base a alguna cosas que he leído sobre crianza respetuosa (no muchas). Ahora tiene una etapa mucho mas tranquila y estamos todos mucho mas felices. Tengo que seguir escuchando las cosas que comentas casi cada día, porque aún toma teta, hacemos colecho y casi siembre va en brazos o en un portabebe cuando no quiere caminar. Hasta me han dicho que el sabe que soy la más débil de la manada… (Que pensé yo que igual es que es a mi a la que más necesita…) Me ha ayudado mucho el post. Gracias de nuevo!!!

  8. Intentamos ser respetuosos en el crecimiento y crianza de Irene aún cuando no siempre nos resulta fácil. Ella si que ha empezado con las rabietas, (pero de momento en ocasiones puntuales) y reconozco que a veces es complicado gestionarlo..
    Entiendo que la gente y personas que están alrededor nuestro opinan libremente, pero están cargadas de prejuicios y costumbres de una educación diferente y aunque intento que no me afecte, no siempre se consigue.
    Para nosotros lo importante es que ambos rememos en la misma dirección en las cosas que nos parecen básicas, pero siempre teniendo como prioridad el bienestar de Irene y su persona. Las normas y reglas que para alguien son imprescindibles no tienen porqué ser las nuestras..
    A mi me chiflan las chuches… Sí, ya se que no está bien… Pero no se las puedo negar a Irene que la vuelven loca (aunque con moderación) . ¿Soy por ello mala madre?. Habrá quien piense que sí. Pero me da igual. No va a la guardería porque pudiéndolo permitir, no me quiero perder nada de una etapa que jamás se volverá a repetir. Duerme con nosotros; no tiene teta porque ella quiso que así fuera, pero a cambio tengo que escuchar que cuando va a dejar el chupete… O que está enmadrada.
    En el fondo me da igual lo que me digan aunque a veces sienta rabia al escucharlo.
    Espero de mis hijos que lleguen a ser felices, y si en el camino me equivoco espero poder rectificar a tiempo.
    Un beso

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