Prevenir el trastorno por déficit de atención. Desarrollo de la atención en niños y niñas

Desarrollo de la atenciónEmpecé a ir a la piscina con Pequeñita cuando tenía diez meses. A esta edad, se supone que las clases de matronatación sirven para que se familiaricen con el agua, no le tengan miedo y poco a poco vayan aprendiendo a nadar. Se suelen emplear diferentes materiales: colchonetas, manguitos, cinturones…, algunos con el fin de  entretener a los niños y las niñas en el agua y otros con la finalidad, creo yo, de facilitar que floten y puedan experimentar lo que con el tiempo será una forma rudimentaria de nadar. Hasta que aprendí a relajarme en las clases, lo pasamos un poco mal. Pequeñita necesita tiempo para pasar de una actividad a otra igual que lo necesita para coger confianza y comunicarse cuando quedamos con alguien, muchxs niñxs lo necesitan, ella es de las que necesita un tiempito extra para sentirse segura.

En nuestra sociedad creo que se interpreta como algo negativo que un niño o niña no sean espontáneos nada más encontrarse con quien sea y yo no estoy muy de acuerdo. Creo que todos los comportamientos tienen diferentes lecturas. Lo que se considera timidez puede ser prudencia que no creo que sea una cualidad negativa para nada. También pienso que un niño puede manifestar seguridad si interactúa rápidamente y se comunica con cualquiera sin problema y sin tiempos de observación pero tampoco eso tiene que ser siempre fundamentalmente positivo. No creo que analizar el comportamiento de los niños y las niñas sea una cuestión de blanco y negro, es mucho más complicado.

Las clases de matronatación suelen durar treinta minutos y como en las nuestras se cambiaba de actividad cada cinco minutos (ahora con cinturón, ahora sin él, ahora por debajo de este túnel, ahora gateando sobre la colchoneta, ahora por debajo de los churros) os podéis figurar que mi hija no lograba adaptarse al ritmo de la clase. Hasta que aprendí que ella seguía su propio ritmo y que si estaba disfrutando con algún ejercicio, no iba a pasar al siguiente tan rápidamente o que si no quería hacer alguno de los propuestos no iba a forzar la situación, todo ello por el bien de todxs, fue complicado. Algunas veces el profesor me decía que ya se acostumbraría y otras que se tenía que adaptar como el resto. La connotación de estos mensajes era respetuosa pero negativa siempre. «Tiene que adaptarse al ritmo de la clase» implica que no hacerlo es un problema, como que no alcanza los objetivos mínimos o algo así. Decirme que tendría que hacerlo como el resto implica marcar una diferencia en la que todxs lo están haciendo bien menos ella.

Ahora voy a hablar de las clases de estimulación de las que ya os he hablado muchas veces. Cuando niños y niñas gatean, la organización de los tiempos en la clase es más o menos así: cinco minutos en las colchonetas con ejercicios de balón y de suelo, quince minutos de tiempo libre en los materiales de psicomotricidad (toboganes, rampas, escaleras…), cinco minutos en la piscina de bolas, diez minutos en la colchoneta con cuentos y otros materiales (encajables, puzzles…) En este caso, se me ha dado varias veces la situación siguiente, también a otras mamás, pero os cuento mi experiencia. Como la piscina de bolas está en la sala donde está el material de psicomotricidad, Pequeñita llega a la piscina de bolas y quiere meterse, como «no toca piscina de bolas», la convenzo para que no lo haga, esto puede llevarme cinco minutos o más y en alguna ocasión, mi negativa ha llegado hasta el punto en el que se cambiaba de actividad, es decir, después de decirla que no durante un rato, ahora me veo diciéndola que si puede entrar porque «ya toca piscina de bolas», en ese momento, ella que ya estaba mentalizada de no entrar, decide que ya no va a entrar y se pone a jugar con los otros materiales. Total que yo me siento violenta más de media clase porque mi niña va a contracorriente, pero racionalmente comprendo que si llevo diciéndola que no puede entrar un buen rato y ella no entra está siendo coherente y respetando mi deseo, ¿qué más le voy a pedir? Los niños y las niñas no entienden nuestras rígidas normas sobre ahora se hace esto, ahora se hace lo otro. Son mucho más sencillxs que todo esto, «me apetece», «deseo» y ojalá de vez en cuando también fuéramos nosotrxs así, creo que seríamos más felices y el mundo sería mucho más agradable. Hay muchas normas adultas que carecen de toda lógica desde mi punto de vista y mucho me temo que más aún desde el punto de vista de los niños y niñas más pequeños.

Hoy en clase, les contaba estas dos situaciones a mis alumnas. Algunas se indignaban porque no entendían que se funcionase así en actividades para bebés y otras se indignaban porque no podía ser que cada niño o niña hiciese lo que le da la gana, «hay que seguir unas normas», decían. Total, que entre tanta indignación, yo no había dicho que mi objetivo último era hablar del desarrollo de la atención y las consecuencias que este tipo de planteamientos tienen en el futuro.

Desde mi experiencia, no se favorece casi nada que los niños y niñas más pequeños centren la atención, con la idea de que se cansan enseguida de todo, se programan las actividades dirigidas a ellxs, con cambios de actividad cada cinco, diez o quince minutos con el objetivo de que no se cansen, de que se mantengan motivadxs y no se pierda su interés. Creo que en este planteamiento que generalmente es acertado, no se tienen en cuenta las diferencias individuales y se olvida el objetivo principal. Si lo que se quiere es mantener la atención, creo que hay que tratar de ir aumentando los tiempos de actividad para tratar de que los niños y las niñas puedan concentrarse más tiempo en una tarea, así es como se desarrolla la atención, centrando nuestros recursos cognitivos en una actividad, material, situación, etc.

Pequeñita, se ha entretenido casi siempre sola, por cortos períodos de tiempo desde muy pronto, pero tengo el recuerdo de la niña jugando con algún material y las abuelas llamándola u otros adultos interrumpiéndola para hacerle preguntas que no venían a cuento, que no eran importantes, no más que lo que ella estaba haciendo. Los tiempos de los niños y las niñas también son valiosos y las decisiones que toman sobre qué hacer con ellos también son importantes. Muchas veces las personas adultas les interrumpimos y no aportamos nada interesante, mejor acompañar desde el silencio, observar…

¿Qué ocurre cuando algún niño o niña es capaz de mantener por más tiempo su atención o cuando necesita más tiempo para pasar de una tarea a otra? Se intenta que todxs vayan al mismo ritmo muchas veces porque los recursos no permiten otra cosa (pensad en las Escuelas Infantiles donde hay una educadora para veinte niños de 2 a 3 años), otras veces por desconocimiento sobre el desarrollo de los procesos cognitivos. Se homogeniza el tratamiento de los tiempos en detrimento de los que muestran algún tipo de concentración en las tareas. Así en los tres primeros años de la vida.

Y de repente, llega septiembre y empieza el cole y se pide que estos mismos niños y niñas que tenían que cambiar de actividad cada cinco, diez o quince minutos aunque estuviesen concentrados y disfrutando de ella, ahora pasen por arte de magia a estar sentados en una silla una hora, dos o incluso más prestando atención a una clase que muchas veces es aburrida o a la realización de una ficha que no les motiva en absoluto. Y en algunos casos empiezan las lamentaciones, los problemas escolares, las visitas a pedagogos y psicólogos, los diagnóstivos de TDA (Trastorno por Déficit de Atención) algunos con hiperactividad y otros sin ella y en el peor de los casos, las medicaciones.

Como siempre yo no tengo la verdad absoluta y mis reflexiones son opinables y discutibles, no dudeís en hacerlo, seguro que es enriquecedor. Así que me vais a perdonar si dejo que mi hija se concentre en tareas que le gustan, si no le recrimino porque no quiere cambiar de actividad en la piscina y no me mato con la razón si no quiere entrar en la piscina de bolas «cuando toca» porque considero que el hecho de que ella vaya más despacito y sea capaz de estar más tiempo centrada en una tarea es una ventaja y no un inconveniente como muchos profesionales me quieren hacer creer. Que las prisas no son buenas consejeras, siempre se ha dicho y más cuando hablamos de desarrollo infantil.

Si estás leyendo esto y te parece razonable mi argumentación, no te agobies, no tienes que hacer nada especial, sólo observar a tu hijx o a tus alumnxs, ir viendo si se cansa y necesita un cambio de actividad o si por el contrario, está disfrutando concentradx en lo que hace. En el primer caso, ofrécele otra tarea y en el segundo deja que disfrute lo que está haciendo. Nada más. Si les ofrecemos materiales educativos que generen su interés o contextos motivadores (a esta edad, motivador puede ser la jardinera de un rellano, un parque o una silla en medio de una sala, así que es fácil) y dejamos que se autorregulen, normalmente van ampliando cada vez más los tiempos de concentración y poco a poco van desarrollando su capacidad de atención. Os recuerdo que hablo de los primeros años de la vida, de los 0 a los 3 años, en etapas posteriores la cosa no es tan sencilla, hablo de prevenir no de tratar dificultades en el desarrollo.

Como ves, es cuestión de relajarse y creo que tal y como vivimos actualmente, en términos generales, hacerlo no sólo va a ir bien para el desarrollo de la atención de nuestros pequeños y pequeñas, así que te animo a hacerlo con más de una función.

A mi no deja de llamarme la atención que nuestros niños y niñas vivan con estrés de personas adultas, limitemos sus tiempos de juego, generemos actividades para bebés donde hay que hacer siete u ocho tareas en treinta o cuarenta minutos y un largo etcétera de situaciones similares junto al hecho de que cada vez haya más niños y niñas diagnosticados de problemas de atención. No tengo datos que demuestren que hay una relación directa, pero como  es una posibilidad y lo que os propongo no va a ocasionar ningún problema añadido os invito a que probéis.

¿Tú también tienes la sensación de que en las actividades para niños y niñas pequeñas todo es un poco estresante? ¿Estás de acuerdo con lo que digo o por el contrario consideras que no es tan importante de cara al desarrollo? Me encantará saber lo que opinas, no dudes en compartirlo con nosotrxs.

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7 comentarios en “Prevenir el trastorno por déficit de atención. Desarrollo de la atención en niños y niñas

  1. Qué bueno que alguien que dirige un centro de ocio, se plantee estas reflexiones, estoy contigo, sometemos a unos niveles de estrés terribles a niños cuyo cerebro se está desarrollando, el sufrimiento que siente la amígdala en estos primeros años de la vida queda ahí para toda la vida, la evidencia científica revela que no se sabe aún cómo modificar este funcionamiento que tiene después la estructura cerebral que controla nuestras emociones. Hay muchos motivos por los que merece la pena parar… Un abrazo, gracias por compartir tu reflexión con nosotras.

  2. Hola, quería comentaros un poco lo que me ocurrió hoy y va en.el.hilo del.post. Dirijo un centro de ocio infantil, y tenía delante mía a dos niños y dos niñas esperando a que yo abriera un paquete de tizas para la pizarra. Era increíble ver la ansiedad en sus ojos, impaciencia, estrés, nerviosismo, competitividad por ver quién cogía el trozo más grande y quién antes, con sus brazos estirados, agitandolos y acercándose cada vez más a mi, encima mío. Mi reacción fue intentar calmarlos y explicarles que no pasa nada, solo q la caja se me resistía pero que finalmente todos tendrían sus tizas, no pasaba nada por esperar, no importaba si la tiza era tres mm. más grande o pequeña. Pero sus niveles de ansiedad no reducían.

    Mi reflexión y opinión sobre lo ocurrido es:
    Si les exigimos que saquen la nota más alta, ser el primero en terminar en comer xa q no dejen nada y coman, los apuntamos a fútbol (u otra cosa) y esperamos,comparamos y animamos para que sean los primeros y los mejores, los tenemos sentados en una silla 5horas más las clases de apoyo, inglés (q también compiten por ver quien tiene más vocabulario),…..y un larguísimo etcétera. Sin contar con las prisas que llevamos siempre las madres para llegar a todo…
    Los sometemos a demasiada presión, competitividad, les contagiamos nuestro estrés ( en mayor o menor medida).
    Falta ese contacto urgentisismo, a mi parecer, de contacar con uno mismo, disfrutar de lo que estamos haciendo y sintiéndolo, saber disfrutar del silencio, de las pequeñas cosas. Son sólo niños y ver eso me apena y me parece terrible.

    Me ha encantado el post. Mi hijo va a cumplir tres años y cuando lo saco de la ducha ponemos.música relajante y no se puede hablar mientras tanto, es hora de relajarse y dejarse llevar. Le cuesta mucho xq es una cotorra, pero hay días que lo pide.

  3. Es terrible, yo tengo la sensación de que hay más veces una tendencia a criticárnoslos que a halagar sus virtudes, no sé si es que estoy muy a la defensiva, pero no paro de sentirlo, que si se aprovechan de nosotras, que si ya verás el día de mañana, que vaya genio, que no paran quietos… Por eso los grupos de madres (y padres) son fundamentales para empoderarnos y hacernos fuertes.

  4. Hola, soy mama’ de una niña de 11 meses muy inquieta, curiosa, movida, exuberante y extremadamente sociable…y no sólo me pareció muy interesante, sino que, de forma casi paradójica, me identifique’ en tu post. No sólo la mayoría de la gente no respecta su juego, su concentración y su atención, sino que además de interrumpir y ofrecer estímulos innecesarios, luego me la tachan de «hiperactiva» (sin saber lo que realmente es la hiperactividad). Parece que no esta’ bien visto lo de ser muy extrovertido tanto como el no serlo…que difícil para un bebé esto de caer bien, no?

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