Mi experiencia en la Liga de la Leche. 60 aniversario de la entidad.

Este año 2017, se ha cumplido el 60 aniversario de la Liga de la Leche a nivel mundial. Una asociación sin ánimo de lucro que apoya a miles de mujeres en sus lactancias, escuchándolas, arropándolas y ofreciéndoles la ayuda que necesitan para salir adelante en momentos que muchas veces se hacen cuesta arriba, a la vez que trabaja para para promover la lactancia materna como una forma extraordinaria de promover el desarrollo de niños y niñas.

Lo que os voy a contar hoy ocurrió hace más de cuatro años, ya os he contado que mi monitora de la Liga de la Leche salvó nuestra lactancia, esa que para mí era tan importante, esa que de no haber sido salvada me habría generado mucho malestar seguramente hasta la fecha de hoy.

Los detalles de lo que ella me dijo han sido relatados en muchas ocasiones, lo he contado para demostrar a otras personas que la Liga de la Leche no es lo que mucha gente cree, pero no sé por qué motivo nunca lo he compartido por aquí. Ahora con su aniversario me apetecía aportar un granito de arena a esta causa tan noble y compartir esta historia creo que puede ayudar.

Causa noble porque sus monitoras son voluntarias, mujeres (si hay algún hombre lo desconozco) que dedican su tiempo a otras madres, a sus bebés y a sus familias. Tiempos que restan de sus propias familias para apoyar a personas que se encuentran muchas veces en momentos difíciles, otras veces para acompañar a familias que sin ningún problema necesitan compartir su experiencia o dedicar un tiempo a otras personas, no olvidemos lo que digo siempre por aquí, somos seres sociales y nos necesitamos aunque nuestra loca sociedad se empeñe en negarlo, el tiempo de calidad que compartimos con otras personas nos sana, nos estimula y, nos hacer ser más felices.

Pequeñita fue una bebé muy delgada, apenas cogía peso, se pasaba todo el día enganchada, intranquila… Mi prioridad absoluta era la lactancia materna una vez superado un parto que, como en la mayoría de casos, no había sido como esperaba. Y todo parecía indicar que las cosas no iban bien y que difícil lo teníamos, así que yo era una de tantas mamás que van llorando por las esquinas, muy voluble en un puerperio en el que me sentía sola incluso cuando estaba acompañada y que, esto era lo peor, durante semanas le transmití a mi niña todo tipo de penas porque ella veía a su madre llorar día sí y día también mientras le miraba. Así que entre el sentimiento de mala madre, la intención de ser una buena y las dudas y la culpa, me recorría todos los grupos de lactancia a mi alcance, devoraba blogs relacionados y buscaba cuál podía ser mi problema y cómo mejorar mi postura.

No sé bien como llegué a la Liga de la Leche, supongo que entre lectura y lectura, llegué a su web, no recuerdo que nadie me lo recomendara por aquellas fechas. Pero sí recuerdo tener la sensación de que aquello podía ser algo sectáreo, las talibanas de la teta, un grupo de mujeres que me iban a juzgar si no hacía todo lo posible por salvar mi lactancia. Supongo que si me decidí a ir era porque mi planteamiento era muy cercano a esto, en realidad, mi interés por salvar la lactancia era, junto con la salud y el bienestar de Pequeñita, lo que más me preocupaba en ese momento. Hoy soy consciente de que lo salvé de alguna manera por eso, porque era casi obsesivo, si no hubiera sido así, habría sido casi imposible hacer lo que hice, pasar por determinadas fases sin tirar la toalla. Por eso no juzgo a las mujeres que no pueden más y deciden abandonar, porque sé lo duro que es incluso teniendo apoyo y asesoramiento, mucho más duro si no se tiene nada de esto.

Miré en su web qué reunión había más cercana en el espacio y en el tiempo a mi casa. Entonces yo vivía en el Ensanche de Vallecas, la reunión más próxima era el jueves siguiente en Rivas. Le pedí a mi amiga Estela que me acompañara, necesitaba una aliada que me ayudara a defenderme en caso de que aquellas mujeres fueran muy duras conmigo, ella podía y era la persona ideal.

Tal era mi prejuicio con ellas que aunque ya estaba dándole refuerzo de fórmula a mi niña en ese momento, motivo por el que yo iba llorando por las esquinas, le dije a mi amiga que no íbamos a decírselo porque igual nos echaban de allí a patadas. Y allá nos fuimos las tres. Si quiero compartir esto es porque me consta que muchas otras mujeres tienen una idea similar a la que yo tenía de la Liga de la Leche y por ese motivo no todas dan el paso de acercarse a conocerlas, perdiéndose una oportunidad maravillosa de encontrar tribu, de sentirse mejor y de salvar sus lactancias o vivirlas en mejores circunstancias si ese es el caso. Aquella fue, junto con las Mamis del Ensanche, una de mis primeras tribus en mi maternidad, a las que tanto debo, las que tanto bien me hicieron.

Es verdad que yo tuve mucha suerte, la monitora, la gente que allí estaba aquel día y que luego se convirtieron en parte importante de mi vida, la valoración que hicieron de mi caso… Entiendo que no siempre la experiencia va a ser tan gratificante, aún así yo animo a asistir a alguna de sus reuniones se tengan dificultades o no.

Esta es la parte más importante, lo que allí me encontré fue una rueda de familias con la que se convirtió en mi monitora, formando parte de ese círculo, en el que cada persona contaba lo que le pasaba y el resto le daban su opinión. Madres con problemas con el peso de sus bebés, familias agobiadas por los opinólogos que les estaban generando muchas dudas en su crianza, familias que no tenían ningún problema pero acudían a apoyar a otras personas que estaban pasándolo mal, madres que tuvieron problemas al principio y sintieron que debían seguir yendo para devolver de alguna manera lo que habían recibido, este último fue nuestro caso. Aunque también seguí yendo porque me sentía bien, porque aprendí muchas de las cosas que luego os he contado por aquí con aquellas familias, fueron el germen de muchos de los aprendizajes que me han ido cambiando la vida en estos años.

Pero aparte de mi experiencia, el motivo por el que hoy comparto esto es contaros cuál fue la reacción de mi monitora cuando vio a Pequeñita, que era demasiado pequeñita, mucho más de lo normal para su edad y cómo comprobé lo equivocada que estaba con aquella gente de la Liga de la Leche.

“vete a tu casa a darle leche de fórmula a tu hija para que engorde. Eso es ahora lo más importante. Si puedes darle algún refuerzo de tu leche, genial, pero si no puedes, da igual, dale leche, la que sea, esta niña tiene que coger peso. Después ya veremos cómo salvar tu lactancia”

Tras contar mi caso y preguntarme, Silvia, cuánto había pesado mi hija al nacer y cuánto pesaba ahora, me dijo: “vete a tu casa a darle leche de fórmula a tu hija para que engorde. Eso es ahora lo más importante. Si puedes darle algún refuerzo de tu leche, genial, pero si no puedes, da igual, dale leche, la que sea, esta niña tiene que coger peso”, después ya veremos cómo salvamos tu lactancia. Pensad que estoy recordando algo que ocurrió hace más de cuatro años, no sé si estas fueron sus palabras exactas, si no lo fueron, fue algo muy parecido.

Y lo logramos todo, mi hija engordó y salvamos nuestra lactancia, esa que tantas alegrías y bienestar me ha dado después durante tanto tiempo. En esa misma reunión, después de decirme aquello, Silvia se dio cuenta de que mi hija tenía anquiloglosia, el frenillo de la lengua corto y nos recomendó investigar al Doctor Briz. Aquello fue fundamental para salvar nuestra lactancia y para evitarle a mi hija muchos problemas posteriores porque su lengua estaba completamente atada y nadie se había dado cuenta hasta que ella lo vio. Tras verlo ella, cuando lo comentamos, a todo el mundo le pareció obvio que era así, incluida su pediatra.

De la misma manera que os cuento esto, tengo que deciros que yo estaba obsesionada por conseguir lactancia materna exclusiva y cuando intervinieron a mi hija el frenillo, me emocioné con quitarle los refuerzos y Silvia, por su propia voluntad, me llamaba para comprobar que seguía dando refuerzos y que todo iba bien. Comprenderéis que me siento muy agradecida con esta mujer, porque lo que me dio fue salud para mi niña, ¿hay algo más importante que esto? Yo creo que no.

Quiero contar esta historia para que veáis que, al menos en mi caso, los consejos que me dieron no fue mantener la lactancia exclusiva por encima de la salud de mi niña y me consta que no es así en muchos otros casos. Estaba claro que algo pasaba y me ayudaron a buscar soluciones pero mi niña tenía que alimentarse y salir adelante mientras veíamos qué se podía hacer. Para mí, el apoyo y la información que me proporcionaron en todo momento fue importantísimo y os recuerdo que viví todo este proceso con otra mamá que vivía un caso muy parecido, su hijo y mi hija fueron operados por el mismo doctor en el mismo mes y ambas salvamos nuestra lactancia, la suya fue mixta porque ella tenía otro niño. Pero gracias a Silvia descubrimos lo que les pasaba, el porqué de que nuestras lactancias no funcionaran, siempre hay un motivo y eso de que nuestra leche no engorda no es suficiente, si eso ocurre es por algo, no somos culpables de nada. Nuestra leche, una vez que se resuelven los inconvenientes es el mejor alimento que se les puede dar a nuestros hijos e hijas, lástima que no siempre ocurra así.

Está claro que no todos los grupos de la Liga de la Leche son iguales ni todas las monitoras ni todas las familias asistentes. Es posible que vayáis a una de sus reuniones y no os sintáis tan bien ni todo sea tan maravilloso como fue en mi experiencia, siempre podéis probar en otro grupo que os quede cerca de casa, hay un montón y con fechas diferentes. Lo que quería dejar claro es que no son talibanas de nada, son madres, como nosotras, como la mayoría, madres que creen en la lactancia materna, pero que no juzgan, que asesoran, que apoyan y gestionan grupos de manera voluntaria con una grandísima formación de mucha calidad que se subvencionan ellas mismas con sus propios recursos.

En este enlace tienes toda la información sobre sus reuniones de apoyo. Si quieres ver qué grupos están funcionando en este momento y quiénes son las monitoras que los gestionan, puedes hacerlo en este enlace, pinchando en tu Comunidad Autónoma. Para las que podríais asistir a las reuniones de Madrid, deciros que mi monitora fue Silvia Avallone, Silvia A. en el directorio. Como ves, estas mujeres también atienden de manera telefónica fuera de su horario de reunión y de manera totalmente altruista. No me digáis que no es admirable.

Algunos datos

Os dejo algunos datos que he tomado de su página web para quiénes no conozcáis nada sobre la Liga de la Leche.

La Liga de la Leche se fundó en 1956 y, en la actualidad, atiende cada mes a más de 300.000 madres en 63 países. La Liga de la Leche es miembro del Consejo de Organizaciones No-Gubernamentales de UNICEF y mantiene relaciones de trabajo con la Organización Mundial de la Salud. Es, además, miembro fundador de la Alianza Mundial a favor de la Lactancia Materna (World Alliance for Breastfeeding Action, WABA).

Si queréis saber más os animo a pinchar en este enlace con más información básica sobre la entidad.

Y para terminar os dejo el texto de su misión:

“Nuestra misión consiste en ayudar a las madres de todo el mundo a amamantar mediante la ayuda, el apoyo, la información y la formación madre a madre, y en promover un mejor entendimiento de la lactancia como elemento importante en el sano desarrollo del niño y la madre”.
Las fotos están tomadas de la web del Ayuntamiento de Rivas, las personas que en ellas aparecen son familias que compartieron conmigo aquellas primeras reuniones de la Liga de la Leche y que son para mí muy importantes pasados todos estos años. En una de aquellas reuniones nos hicieron un reportaje y son fotos publicadas en papel y en medios digitales en numerosas ocasiones, por eso me atrevo a compartirlas.

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Yo he hecho el de Montessori en el hogar, si quieres conocer mi experiencia, puedes verla AQUÍ.

 

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4 thoughts on “Mi experiencia en la Liga de la Leche. 60 aniversario de la entidad.

  1. Qué recuerdos… Gracias por traerme aquello a la memoria, recuerdo el día que me invitaste a tu casa, no nos conocíamos de antes pero me sentí como en casa y recuerdo que tu hijo se quedó dormidito, había un ambiente muy agradable aquella tarde. Ya sabes que me alegro de que todo esté bien, de que hayamos superado aquellos primeros baches y de que ahora seamos más fuertes para superar los que nos vengan. ¡Qué ganas de verte! Besotes.

  2. Soraya…tus comienzos con Pequeñita y los míos con mi hijo mayor fueron muy parecidos. Y luego con el segundo ya conoces muy de cerca la historia porque tuviste ocasión de vivirla y yo la suerte de que pudiéramos compartir esos momentos que fueron muy duros para mi. Si difícil y dura fue la experiencia con mi primer hijo, con intervención del frenillo (también anquiloglosia) con el segundo superó con creces lo vivido con el primero. Por eso, yo tampoco juzgo a las mamás decidan lo que decidan respecto al tema de la lactancia, al revés, mi único interés es apoyar y prestar ayuda si me lo solicitan . Yo tomé mi decisión pero sólo nosotras sabemos lo duro que fue y por la de fases que hubo que pasar. Hoy día siento que hice lo que tenía que hacer porque lo más importante era la salud de mi hijo. Pero fue un camino muy difícil. En ese momento yo pude apoyarme en ti y en otras mamás, asesoras de lactancia…
    Un abrazo muy fuerte…

  3. Yo fui a una reunión antes de que naciera mi hija (me invitaron a ir para ver lo que me esperaría), y no me gustó mucho, en parte porque las que había todas eran mujeres madres de uno o varios niños y yo apenas podía opinar porque estaba a una semana de salir de cuentas. Y las vi bastante cerradas, pasaron bastante de mí, pero en parte culpa mía, ya que no podía hablar de esos temas.
    Prometí ir cuando naciera la niña, y sigo sin ir. Y eso que quería ir cuando tuve la mastitis y me quería morir de tanto llorar y dolor, con las grietas y casi tirar la toalla…por eso también entiendo a las que dejan el pecho por el dolor de las grietas, sufrí lo que jamás volveré a sufrir y, si tengo otro hijo, no volveré a sentir ese dolor desgarrador en caso de volver a las grietas: leche de fórmula y cuando sanen quizás retomarla, no sé, no se ha dado el caso.
    No he llorado tanto en mi vida, día y noche. Y pedí ayuda, pero directamente a una asesora de lactancia vía WhatsApp, y lo que pude comentarte por e-mail, porque era incapaz de hablarlo, cada vez que hablaba del dolor me ponía a llorar de la rabia porque mi sentimiento era contradictorio: de dejarlo todo y de querer seguir porque sabía que era lo mejor para la niña. Al final el tiempo todo lo cura, grietas de 3 meses y 3 mastitis también, y pude seguir hasta hoy, 8 meses después, con la lactancia materna exclusiva incluso estando 10 horas lejos de ella todos los días por trabajo (le introducimos otros alimentos pero apenas los come).

    Me alegra saber que hay grupos más abiertos, en mi caso me hubiera gustado que me contaran un poco cómo iba a vivir mi lactancia y qué pasaría si tuviese algún problema y yo que sé, ofrecerse a ayudarme o algo. En los cursos de preparación al parto el matrón nos dijo que las grietas solo pasaban a las que tenían mala postura y que no era lo normal. Luego resulta que es ultra común. Hasta en sitios de protección a la lactancia te dejan como que algo haces mal, aunque luego vean la postura y digan que está bien. ¿Entonces? No sé, me sentí muy desprotegida y culpable. He de agradecer infinitamente a Belén (asesora continuum, de Monetes) su ayuda, sus apuntes sobre lactancia, días enteros en el WhatsApp y su tiempo en persona, por ayudarme con mis penas y aconsejarme, haciéndome sentir que lo estaba haciendo bien aunque yo sintiese que todo se torcía. Cuán importante es tener a alguien al lado en esos momentos duros de la lactancia que te comprenda y te apoye sin juzgar.

    Un saludo y perdón por mi tocho-comentario!!

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