Motivos por los que niños y niñas deberían participar en los funerales, primera entrega

niños en funeralesEste año 2014 ha sido uno de los mejores de nuestra vida porque tenemos a Pequeñita, pero también ha sido un año de grandes pérdidas. En los primeros meses del año hemos asistido a varios funerales. A todos hemos llevado a Pequeñita, eran situaciones importantes para la familia y ella como un miembro más, debía estar allí. En términos generales y salvando excepciones, que siempre las hay, considero que los niños y las niñas deben participar en las despedidas de sus seres queridos.

Doy por supuesto que hablamos de personas importantes para est@s niñ@s, no de conocidos o familiares lejanos a los que apenas conozcan. Y no estoy diciendo que deban ir en todos los casos a los funerales, que en algún caso también. Pero siempre deberían participar del duelo, tener la oportunidad de despedirse de sus seres queridos, compartir la tristeza con las personas mayores con las que conviven habitualmente porque eso es, desde mi punto de vista, lo razonable.

Si te gusta este artículo, puedes leer la segunda parte en la que comparto algunas claves que pueden ser de utilidad a familias que desafortunadamente estén en esta situación del fallecimiento de un ser querido.

Peligros de no hacer partícipes a los niños y las niñas en las despedidas de seres queridos

Cuando fallece un abuelo que tenía una relación especial con el niño o la niña y no se lo decimos, nos ocultamos para que no nos vean llorar y los mantenemos al margen del funeral, lo hacemos normalmente como forma de proteger al niño o niña evitándole el sufrimiento. Pensamos que son demasiado pequeño@s para asumir una pérdida tan grande y consideramos que es mejor mantenerlos al margen. Pero con ello estamos haciendo algunas cosas terribles:

  • No permitir que se despidan de su ser querido y elaboren el duelo que les permita seguir con su vida asumiendo esa pérdida. Es muy injusto hacer esto, ¿os imagináis que os hicieran esto con una persona a la que queréis mucho? Mientras os dicen que hoy no está porque está de viaje o porque ha tenido que ir a otro sitio o porque está malito pero vendrá otro día, estamos haciendo planes de lo que haremos la próxima vez, estamos creando una serie de expectativas que se van a ver frustradas siempre y que son evitables. Cuando alguien importante se va es fundamental que elaboremos el duelo cuanto antes para que con más o menos tiempo podamos superarlo.
  • Transmitirles que no pasa nada cuando fallece un ser querido. Los niños y las niñas pueden aprender que da igual que fallezca alguien a quién queremos, porque si ocultamos nuestra tristeza a los más pequeños, no ven que pase nada. Nuestro ser querido se ha ido para siempre pero la vida sigue y ni siquiera hay que ponerse triste, eso es lo que pueden estar percibiendo. En una situación exagerada puede ocurrir que l@s niñ@s se encuentren algo todavía peor, las personas que les rodeen estén especialmente alegres. Hay familias que optan por hacer un sobreesfuerzo para que todo sea más divertido o más entretenido como forma de compensar. El aprendizaje puede ser que un fallecimiento es algo fantástico porque me traen regalos, me llevan a sitios, juegan conmigo más que en otras ocasiones y todo el mundo sonríe y disfruta.
  • Ell@s no son importantes. Al mantener al margen a los niños y niñas en este tipo de situaciones, corremos el riesgo de transmitirles que ellos no formaron parte del duelo, de la despedida o del funeral porque no son importantes. Creo que hay determinadas cosas que es importante hacer en familia y suponen un aprendizaje fundamental para la vida que hará que desarrollen los valores que llevarán después  a las familias que ell@s mism@s formen. Una familia unida transmite seguridad de que pase lo que pase tendremos un lugar al que volver, un hombro en el que apoyarnos y mantener al margen a l@s niñ@s de situaciones como estas no favorece mucho este planteamiento. Por otro lado, también creo que debemos transmitirles que tienen una serie de obligaciones dentro de la familia, en este caso puede ser acompañar y apoyar a los otros miembros que la forman.
  • Estamos mintiendo y no es una mentirijilla, es una mentira de las gordas. Seguramente se enterarán, al fin y al cabo, esa persona no va a volver y les habremos enseñado como orquestar una mentira con todo lujo de detalles sobre un tema importante, que luego no os sorprenda que ell@s hagan los mismo.

Entiendo que hay pérdidas muy complicadas, no pretendo juzgar a nadie porque haya decidido que un niño o niña de la familia se mantenga al margen, no me malinterpreteis. Cuento algunos de los peligros que, a mi juicio, pueden darse, pero cada situación es única. Una alumna me contaba un día que había faltado a clase para cuidar a un niño de su familia, era el funeral de su madre y como iban todos los familiares más cercanos no tenían con quién dejarle y le habían pedido a ella que se quedase con él. Mi alumna me contaba que el niño no sabía lo que había pasado, como su madre llevaba muchos días en el hospital, para el niño era normal que su madre no estuviera. No sé cuál era la opción más correcta, ¿quién puede opinar en un caso tan tremendo? Pero si me aventuro a hacerlo, con riesgo de meter la pata, se me ocurre que el niño debía ver que pasaban cosas raras sin tener ninguna explicación convivente, ¿realmente iban a ser capaces todos de mantener el tipo ante esta criatura para que no notase que pasaba algo tan duro? No sé, es tan difícil… Comprendo perfectamente a la familia, con la pena, a lo mejor nadie se vio con fuerzas para darle al niño semejante noticia pero esto, aunque comprensible, no quiere decir que fuera la mejor opción para él. Y por otro lado, me pregunto, ¿no era posible que esa madre se hubiera despedido de su hijo? No sé, seguro que con más información todo tiene sentido.

Ojalá no te haga falta plantearte nada de esto, pero si por desgracia te encuentras en la situación de tener que valorar si un niño o una niña acude a un funeral o si se le hace partícipe de la despedida a otros niveles, te invito a que reflexiones sobre si estos argumentos que doy te parecen razonables para tratar de buscar la solución más beneficiosa para él o ella, que seguro será diferente en cada situación.

En la segunda entrega, que puedes leer, pinchando aquí, comparto algunas ideas sobre como manejar la presencia de los niños y las niñas en las situaciones que suponen el fallecimiento de un ser querido con idea de ayudarte si te encuentras en esta situación y estás de acuerdo conmigo. Te invito a que la leas.

¿Piensas que es positivo que niños y niñas participen en las despedidas de los seres queridos? ¿Consideras que es mejor mantenerlos al margen? Me encantará conocer tu opinión.

La caricia de la Mariposa es un libro trabaja el duelo con un cuento donde ha fallecido la abuela de un niño y este conversa sobre ella con su abuelo. Otro libro muy recomendable es Vacío de Ana Llenas (ella misma me dijo en una presentación que era un tema que había que trabajar antes de que pasara, cierto, ¿no?) y os dejo este enlace con otras opciones que me pasaron en un grupo de mamás.

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8 comentarios en “Motivos por los que niños y niñas deberían participar en los funerales, primera entrega

  1. Probablemente, el tema del duelo es algo que tod@s deberíamos trabajar pero antes de encontrarnos en situaciones de pérdida. En mi primer trabajo tuve la suerte de participar en varios talleres que organizaba una compañera, eran muy intensos pero muy positivos.
    En cuanto a los tanatorios, estoy de acuerdo contigo, en caso de llevarlos me refería a un rato, una visita, un par de horas como mucho.
    Gracias como siempre por aportar tu punto de vista.

  2. Tema complicado!!creo que debemos contar la verdad a los niños en relación con la muerte, la cuestión es qué decir cuando ni los adultos lo entendemos y a veces no podemos asumirla.
    Comparto lo dicho hay que hablar de los sentimientos, de la pena y la tristeza que suponen esa pérdida aunque nos resulte complicado.
    Otra cuestión es si llevarles al funeral.Desde luego a mi estar 24 horas con el cuerpo presente en un tanatorio no me gusta como forma de despedida de una persona y las misas tampoco.quizás deberíamos despesdirnos de otra forma y así ser más fácil para los adultos y para explicárselo a los niños…..

  3. Hola Anaïs, totalmente de acuerdo contigo, no se tratan los sentimientos y las cosas que nos resultan complicadas de digerir las evitamos y terminamos evitándoselas a nuestros hijos e hijas que a su vez harán lo mismo. Y es una pena en general, pero en este tema, en particular, es un problema porque la muerte desafortunadamente forma parte de la vida. Es una parte más y la vida sigue cuando alguien se va, debe seguir, lo ideal sería que fuésemos capaces de elaborar los duelos. Pero esto hay que trabajarlo previamente o vivirlo y tener la suerte de estar rodeado de personas que te ayuden a elaborarlo.
    Y, claro, nadie mejor que tú para valorar que tu peque no debe ir a un funeral, cada niño o niña es diferente por sí mismo y además, van cambiando con el tiempo, hay que valorar en cada caso y en cada momento.
    Gracias por escribirme, te he enviado al correo la segunda parte. Puede que esté en correo no deseado. Un abrazo.

  4. Yo también estoy de acuerdo contigo, en general. Siento que no hayas obtenido comentarios respecto a esta entrada, me parece un tema muy interesante pero que, en efecto, es tabú.

    Personalmente pienso que está directamente relacionado con la manera que tenemos de abordar los sentimientos en general… Si no se habla de ellos, no existen, y si te pones una sonrisa se te pasará antes. Les enseñamos a nuestr@s peques qué es un limón o un burro o la luna, qué es pegar, qué es chillar, qué es compartir. Pero no les enseñamos por qué chillan o pegan o ríen o lloran… nos cuesta un mundo enseñar a poner palabras a nuestros sentimientos, quizá porque nadie nos ha enseñado a nosotr@s a hacerlo…
    La muerte es algo tan brutal que no se puede explicar con palabras a alguien que no entiende qué significa la semana que viene. Si no se les explica con sentimientos…

    De todos modos, no sé yo si llevaría a mis hijos (al menos al pequeño) a un funeral como tal. Despedirse, sí, claro, me parece realmente básico… pero por una parte creo que hay distintas formas de despedirse de una persona que ha muerto, y por otra me parece que no sería capaz de mantenerlo más de tres minutos tranquilo…

    Así que nada, cuéntanos esos trucos que tienes preparados para manejar su presencia 😉

  5. ¡Hola!

    No podría estar más de acuerdo con tu planteamiento. De hecho, pensaba que era la única que lo veía así pero veo que es lo razonable para más gente.

    Por cierto, me encanta tu blog. ¡Me quedo!

    Un abrazo

  6. Me ha pasado algo curioso con esta publicación, hasta tu comentario ha habido un silencio sepulcral y nunca mejor dicho, ni un me gusta ni un comentario, nada, ni de personas cercanas. Creo que tú das la clave. La muerte forma parte de la vida, deberíamos trabajar más este tema que es un tabú (como las cuestiones de reproducción como tú decías), asumir que la muerte forma parte de la vida y que siempre llega de manera más natural. Gracias por manifestarte, es un alivio y tu experiencia sirve para comprender muy bien lo que quería transmitir. De todas formas voy a retrasar la segunda parte para dar un respiro a los lectores. Un abrazo fuerte.

  7. Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión y ni se me ocurriría mentir a un niño sobre una muerte o cuando se interesen por la reproducción. Si se escogen bien las palabras y la manera de expresarlo puede asumirlo mucho mejor que con evasiones y milongas.

    Yo todavía alucino cuando mi madre me cuenta alguna novedad sobre el fallecimiento de mis abuelos. No habla de estos temas ni aún ahora.
    Recuerdo estar con mi abuela comiendo una mañana y de repente no estar, y mi hermano pequeño y yo preguntar y no saber nada de ella, sólo que se encontraba mal y estaba en el médico. Y supe realmente que había fallecido con el tiempo y por mis hermanos mayores «está muerta»…fue más a raiz de vivir otras muertes como las de perros o gatos que hemos ido teniendo que he ido asumiendo lo que es la muerte y qué ocurre cuando te mueres: desapareces. Mis padres nunca nos dejaron ir al hospital a ver a los enfermos, ni funerales, ni nada. Ni siquiera supe que mi madre casi se queda en el útlimo parto cuando yo tenía 4 años que estuvimos casi 2 meses a cargo de mi tía (y porque ella me lo contó hace unos años)… Y creo que si le hubiera pasado algo lo habría tenido que asumir con los años al no verla aparecer o por los «está muerta» de los hermanos mayores. Sin más explicaciones.

    La muerte está presente en la vida de todos, hay que dejar de tratarla como un tabú y hay que llevarla con la mayor naturalidad que se pueda (evitando traumar al niño, claro).

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