¿Cómo ve Francesco Tonucci la educación de hoy? #vidamartes.

Tonucci educaciónAntes de Navidades, pude asistir a un encuentro entre Francesco Tonucci y César Bona del programa Hay vida en martes, gracias al AMPA de mi colegio.

Lo que hoy os traigo son algunas de las interesantísimas reflexiones que hizo Tonucci, ¡qué gusto escuchar hablar a este hombre el directo, la verdad!  Para mí ver al gran Tonucci en directo, era un acontecimiento. Y aunque dijo algunas cosas que me sorprendieron y con las que no sé si estoy de acuerdo, no me decepcionó en absoluto, como era de esperar.

Para quien no lo sepa, Francesco Tonucci, es un maestro, pedagogo y dibujante italiano que se ha dedicado a estudiar el pensamiento y el comportamiento infantil durante toda su carrera. Autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en las ciudades y de artículos en diversas revistas. Fue maestro hasta que en 1966 cuando empezó a trabajar en el Instituto Psicológico del Consejo Nacional de Investigación en Italia.

Os comparto mis notas sobre lo que allí se comentó. Como siempre os digo, llevan parte de mi pensamiento, es inevitable, antes de escribir uno hace suya la información y de alguna manera ya la está transformando. Son apuntes, no citas textuales, pero son bastante fieles a la realidad. No he podido evitar hacer algunos comentarios, ya me conocéis. Si no tenéis mucho tiempo, leed directamente el texto subrayado, es lo que dijo él, merece la pena. Lo otro son mis reflexiones al respecto.

Citas de Francesco Tonucci

  • Detrás del planteamiento sobre los deberes de muchos maestros está la idea de que sirve para ayudar a los más débiles. Los más débiles en el sistema educativo suelen tener una familia débil que no puede ayudarles con los deberes. Eso es tarea del maestro que es el que está preparado para ayudar y apoyar a esos que se presuponen más débiles.

Si finalmente obligamos a las familias con más dificultades a contratar personas que ayuden a los hijos y las hijas con las tareas, marcamos nuevamente diferencias, no todas las familias pueden permitírselo, al final siempre quedan en desventaja los mismos.

  • Los débiles deberían ser los primeros en la escuela, se debería organizar todo en torno a ellos.
  • Separar por edad en la escuela no tiene sentido. Los mayores ayudan a los pequeños. Integrar diferentes edades ayuda a ver las cosas desde diferentes puntos de vista. Se integra en el mismo aula a niños y niñas con discapacidad o que no hablan el idioma, pero eso sí, todos tienen que tener ocho años, por ejemplo.

Si nos paramos a pensar cuánto pueden aprender los niños y las niñas de la edad que queráis de otros niños de su misma edad, la respuesta es complicada, ¿no? Siempre le digo a mis alumnas, «¿creéis que un niño de dos años puede aprender mucho de otros niños de dos años?» Yo creo que no mucho, la verdad. En los primeros años de quien más aprenden es de las personas adultas de referencia. Me pregunto, ¿cuál es el interés educativo de homogeneizar tanto? Y si lo sé, prefiero no pensarlo. Lo ridículo es que en toda programación educativa que se precie aparece que hay que trabajar con grupos heterogéneos pero es difícil cuando de entrada se intenta buscar la homogeneidad para formar los grupos de clase.

  • La escuela debe ser seria, que los niños lo perciban como tal. No hace falta que jueguen en clase. Debe ser interesante, incluso divertida, pero con cierta seriedad.

Este fue uno de los planteamientos que más me llamó la atención, para mí no le resta mérito a la gran cantidad de argumentos que da Tonucci que me parecen acertadísimos, pero me sorprendió porque una da por supuesto que toda esta línea de cambios va unida a pedagogías activas, al método Montessori… Pero, claro, hay vida más allá de Montessori. Yo misma hasta que fui madre no me manejaba en esos lares y ya era profesora. Claro que ahora que lo conozco no me puedo plantear que se aborden las matemáticas sin manipularlas o que nos den un mapa de África y nos digan, «dentro de tres días, examen, a memorizar lagos, cordilleras, cabos, capitales, etc.». Esto fue lo que me hicieron a mí (que conste que me negué) y me consta que se sigue haciendo. No sé si Tonucci interpreta esto como un juego, seguramente no, pero para muchas personas, entre las que me incluyo, al lado de los métodos más empleados puede interpretarse como tal.

  • Los maestros buenos son todos distintos, los malos son todos iguales y resisten generaciones y generaciones.

Una de las cosas que remarcó Tonucci y que es muy triste para los que ya tenemos niños es que, para él, el futuro es cambiar la formación de los docentes, con los que ya tenemos dependemos de la suerte. Si la tienes, tu hijo o tu hija estará con un buen profesional y si no, pues con uno mediocre pero que logró el puesto, es una lotería y no debería ser así. Todos los niños y las niñas se merecen una educación de calidad. Lo más triste aún es que para mí cuanto más hace un profesor menos bueno es. El que escucha y deja hacer es el que confía y transmite expectativas de respeto y de éxito, en educación los paternalismos creo que no son buenos.

  • Los parques sirven para aislar a los niños en las ciudades. También las escuelas sirven para aislarlos.

Tonucci es partidario de que los niños y las niñas participen de las ciudades tal cual son y no de que se creen espacios artificiales para ellos. A mi hija nunca le han apasionado los parques infantiles, la verdad es que a mí tampoco y puede que se lo haya transmitido de alguna manera.

  • La escuela debe ser un lugar significativo. Las escuelas son similares a las cárceles.

Esto es algo terrible que da para un post: 30 minutos de patio, cemento, sirenas para todo, el comedor… Puedes leer Nuestros niños y niñas buscan el cemento para sentirse seguros, para ver alguna consecuencia de todo esto.

  • El artículo 12 de la Convención de Derechos del niño hace referencia a que tienen derecho a opinar sobre los temas que les competen. Este documento tiene carácter de ley y por tanto hay que cumplirlo. Se le debería preguntar en casa, en la escuela, en la calle y no hacerlo es ilegal. No se trata de que en la escuela los niños no quieran, sino que en la escuela se sabe lo que quieren y no se tiene en cuenta.

Las leyes internacionales dicen que los niños tienen derecho a opinar y tomar decisiones especialmente en lo que se refiere a su propia vida. Cuando les decimos todo lo que tienen que hacer, o se suelta aquello de «no me repliques», flaco favor les hacemos. ¿Cuándo se supone que hacen el cambio y pasan de que les digan qué tienen que hacer a ser autónomos? El ser humano funciona de otra manera, los aprendizajes son procesos, las cosas no cambian de la noche a la mañana.

  • No se puede ser un buen maestro, teniendo en contra a los padres. Otra cosa es que no estén de acuerdo en todo, claro. Pero los que suelen tener problema son los malos maestros.

Si las familias sienten que el maestro o la maestra no está haciendo bien las cosas es difícil no transmitírselo a los hijos y generar problemas. Es importante que familia y docentes trabajen codo con codo.

  • No hay buen número, la ratio siempre va a ser alta. Hay maestros que son buenos con ratio alta y otro serán malos siempre.

Esta es una de esas cosas que no pensamos normalmente y que te hacen reflexionar cuando las escuchas. Mejor un buen maestro con 40 niños y niñas que uno malo con 10, ¿no? Pero volvemos a la lotería de antes. Hay grandísimos profesionales y hay otras personas que no lo son, pasa en todas las profesiones, también en la nuestra. Como ejemplo Tonucci, habló de Freinet, autor estudiado en Didáctica por su trabajo como maestro. Él tenía 64 alumnos de los 4 a los 16 años y fue un gran maestro, a pesar de la mina lo había dejado tísico y podía hablar unos diez minutos al día, con eso bastaba, él daba la palabra a los niños y las niñas. En su escuela los que enseñaban eran ellos y ellas.

  • El trabajo en grupo rompe la ratio y esta deja de ser un problema.

Esta es de esas sentencias que rompen muchos esquemas con su sencillez apabullante. Para las personas que empezamos en la educación no formal, en el tiempo libre, dinamizando o formando a veces a grupos muy grandes, esto es una evidencia. Se puede realizar una actividad de media hora o menos con mil personas y darles una gran lección de vida, ¿qué no se podría hacer en todo un curso escolar con 50 niños y niñas?

  • Cuando se pide la tarea de verano, luego nadie la corrige, los niños se sienten estafados.

Además de sentir como un castigo la realización de aquella tarea en muchas ocasiones. Para los niños o niñas a los que les fue bien es una forma de decirles desde mi punto de vista cosas como estas: no es suficiente, no hay una recompensa, ni en verano mereces descansar o no confío en ti si no sigues en verano lo olvidarás todo… Y si le fue mal le estamos castigando con más de lo mismo, no les damos a veces la oportunidad de llegar a los mismos aprendizajes por otras vías y de una manera más natural. Los formatos en que se aprenden los conocimientos son muy rígidos y hacen que en muchas ocasiones, los que tuvieron buenos resultados y los que no, terminen odiando los libros o incluso el acto de aprender, esto lo sé de primera mano porque año tras año veo como niños y niñas de doce años llegan a los centros de Educación Secundaria y ya no quieren aprender, están cansados ya de los métodos, de los libros, de los ejercicios, de los cuadernos, aborrecen todo lo que se relaciona con ellos. Algo falla en este Sistema nuestro, es evidente cuando se carga una capacidad humana que viene de serie, la capacidad y las ganas de aprender que caracterizan al ser humano y su continua evolución a no se sabe bien donde.

  • En la escuela, muchas veces se piden tonterías como deberes: tres frases bonitas sobre mi mamá, una historia sobre la castaña, se pide que todos lean un libro, todos el mismo y al día siguiente: Paco, ¿puedes contarnos el capítulo 3 del libro? ¡Pero si todos lo han leído! ¿Para qué? Es una pérdida de tiempo.

De esta reflexión hay varias cosas que me molestan, que se pidan tonterías me molesta, que se pierda el tiempo de clase me molesta y más cuando luego se mandan deberes en exceso para casa. Es importante que no insultemos la inteligencia de los niños y las niñas que se ven obligados a hacer tareas muchas veces sin sentido para agradar a sus maestros y maestras o para evitar un negativo o una mala nota pero que no aportan gran cosa y les quita tiempo para jugar, algo que sí puede hacerles adquirir grandes aprendizajes.

  • Hay millones de ciudadanos que no son representados, por ejemplo, los tímidos. Nadie hace carrera política si es tímido. En la representación de La Ciudad de los Niños se elige a los representantes por sorteo, si sale un niño tímido y no quiere no se le obliga pero se le explica todo esto y alguno decide quedarse con el cargo. El caso es que estos niños cuando hablan dicen cosas decisivas.

Tonucci lleva años haciendo participar a los niños y las niñas en las ciudades dándoles la palabra, escuchando sus propuestas y dándoles la oportunidad de gobernar, de dirigir. Se plantean órganos de gobierno con alcalde, concejalas… y se les da la oportunidad de tomar decisiones con resultados muy interesantes. En este momento de la entrevista a Tonucci, este iba a reunirse al día siguiente con personas del Ayuntamiento de Madrid para ver cómo se articulaba todo esto en la capital.

  • Escuchar significa ponerse en juego y muchos profesores no se pueden permitírselo. Esto será difícil de cambiar. Hay que formar nuevos maestros de otras maneras. La Constitución y la Convención dicen que los niños deben tener una escuela de calidad. Es obligatorio, lo dice la ley. No puede depender de la suerte de tener o no un buen maestro.

Aquí entra en juego una parte importante que no solemos ejercer. Y es el derecho que tenemos las familias a exigir lo mejor para nuestros hijos e hijas.

  • No es la escuela lo que hay que cambiar, es la formación de los maestros.
  • No todo el mundo vale para maestro y el sistema debería filtrar esto. Perder la idea de que tiene que enseñar para quedarse con la idea de que tiene que estimular.

Estas fueron ideas que repitió una y otra vez, entiendo que para él es la clave. Y es que me atrevo a decir que la formación de los maestros sigue siendo prácticamente igual que la de hace treinta años y eso que la sociedad ha cambiado muchísimo y los niños y las niñas ya no son como éramos hace 30 años ni les van a servir las estrategias que nos sirvieron a nosotras.

De la guerra a la defensa de la infancia

Tonucci fue un niño de la guerra en Italia, él mismo contaba aquel día el primer recuerdo que tenía de la infancia era de los bombardeos. «Las minas son un lugar estupendo para el juego de los niños». Siempre dibujó, desde muy pequeño. Su madre los echaba de casa a él y sus tres hermanos porque no cabían. Eran muy humildes. «La calle era nuestro lugar de aprendizaje». A la pregunta de por qué se tiraría Francesco Tonucci a la piscina la respuesta fue conmovedora desde mi punto de vista: «porque mi nieta de cuatro años pudiera salir a jugar a la calle».

¿Cuál es el mejor colegio?

Esto es especialmente para las familias que empiezan ahora a buscar centro para sus hijos e hijas con la angustia que esto supone, al menos en Madrid, en otros lugares desconozco cómo es. Aprovecho para mandar desde aquí mis ánimos a todas esas mamás de los grupos de madres en que me encuentro que están ahora empezando este proceso de búsqueda con muchos nervios y muchas dudas. No sé si servirá de algo esto que dijo Tonucci, pero viniendo de él, al menos creo que es bueno escucharlo, él sabe mucho de estas cosas.

Cuando un padre le preguntó cuál era el mejor colegio para su hijos, la respuesta de Tonucci fue algo así: «el que esté más cerca de casa y luego participando y tratando de mejorarlo». Para él es fundamental que los niños y las niñas tengan mucho tiempo libre para jugar porque eso es una parte importante del verdadero aprendizaje aunque parece que considera que no tiene que ocurrir en la escuela. Entiendo que para él perder tiempo en transportes hace que lo pierdan los niños y niñas para dedicar al juego y el beneficio de irse a un colegio más lejos es complicado de medir.

Tonucci, nombró a Janus Korzac, lo cuál también me emocionó bastante porque es un hombre al que admiro y es un gran olvidado de la historia que merece la pena tener su lugar destacado en la defensa de las y los más pequeños. Si queréis saber más de este polaco que perdió la vida defendiendo la de los niños y niñas conos que trabajaba podéis leer Los derechos olvidados de los niños y las niñas.

Francesco Tonucci educaciónY por último, os enseño el regalazo que me hizo Frato, como se llama Tonucci en su faceta de dibujante. Así es como él me vió aquel día. ¡Feliz semana!

¿Querrás compartir con nosotras tus reflexiones sobre todo estos temas? Será un placer leerte en los comentarios. Y si te gustó, ya sabes, comparte.

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4 comentarios en “¿Cómo ve Francesco Tonucci la educación de hoy? #vidamartes.

  1. Pues Tonucci es una eminencia, no sé si se dedica a dar charlas, esto fue algo muy gordo organizado por la Universidad y la Fundación Telefónica. No tengo su contacto, lo siento. El que si da charlas en esta línea es César Bona que lo acompañaba, le puedes localizar en su Twitter: @cccesssarrr. En breves publico las reflexiones de este último para que veas si te encaja con el modelo de educación que te planteas. Tonucci creo que no maneja las redes sociales. Un abrazo.

  2. Me fascina la educación, más desde que he tenido una hija. Y Tonucci es un crack. Hay q dar coherencia al sistema educativo actual. Creo que hemos perdido el norte. Los niños tienen q seguir siendo niños.
    Me gustaría montar una charla sobre educación en mi ciudad.
    Y Tonucci sería un gran locutor. Me puedes pasar el contacto? Es complicado invitarle?
    Gracias. Muy buena síntesis.

  3. Hay mucho por hacer Paulina, el tema de deberes en nuestro país es una locura, horas y horas que dedican los niños y las niñas a hacer deberes cuando deberían estar jugando y luego nos rasgamos las vestiduras porque no se comportan como niños, ¿qué pretendemos? Con horarios escolares más largos que los laborales, las pantallas y los deberes, les robamos la infancia y luego nos sorprendemos de que con diez años ya sean pequeños adultos. Supongo que has visto este vídeo pero por si acaso, es lamentable la situación en la que viven los niños y las niñas españoles: https://www.youtube.com/watch?v=sCsTirDBv7Y. Mucha fuerza en las visitas a los coles y mucha energía positiva para tomar la decisión que toméis, ¡qué difícil! Un abrazo.

  4. Hola Soraya
    Pues justo ayer hemos empezado bien de coles aunque estamos en Zaleo. Lo que pasa es que como es hasta los 6 años y me han dicho que cuando quieres meter el niño en una escuela que quieres te puede resultar complicado ya que no hay plazas. Dicen que lo tienes más fácil si le metes directamente desde los 3 años. Este tema me preocupa bastante. Lo que comenta Tonucci sobre coger una escuela cerca de casa también lo he leído anteriormente y creó es
    muy importante ya que vivimos una sociedad lleno de prisas y estrés.Me ha sorprendido leer que debe de haber seriedad en la escuela y que lo de jugar es importante pero no necesariamente en la
    escuela. Leí ayer un artículo que los niños holandeses que son más felices porque se le dejan jugar hasta en la escuela, no empiezan a leer y escribir hasta los 6-7 años. Te pasaré el artículo que esta escrito en inglés. Y luego que las escuelas dan tantos deberes a los niños tan pequeños no creo que es necesario. Yo en Holanda cuando estudiamos no me dieron deberes hasta los 12 años. Esperó que entre todos podemos cambiar algo para mejor en las escuelas españolas.
    Beso

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