“Lo que a cada familia le vaya bien”


IMG_5613Desde que empecé con el blog recibo muchas consultas de familias. Algunas llegan de lectores y lectoras que lo siguen y consultan mi opinión sobre muchos temas, otras llegan desde los grupos de madres a los que pertenezco de manera virtual y presencial, los talleres a los que asisto…

Parece razonable comentar que casi siempre la solución cuando una familia pregunta sobre qué hacer con su hijo que no come o una hija que no duerme y toda la lista de grandes preocupaciones que tenemos las madres y los padres, es comentar que lo que hay que hacer es “lo que a cada familia le vaya bien”. Pero el caso es que llevo tiempo pensando que esta expresión no se interpreta de la manera más adecuada.

“Lo que a cada familia le vaya bien”, implica que se tenga en cuenta a todos los miembros de la familia, mayores, pequeños y pequeñas y a partir de ahí se valore cuál es la opción más respetuosa para todos y cada uno. Siento comunicaros que casi nunca se relaciona directamente con lo que me viene bien a mí, a nivel personal, como madre o como padre, porque implica dejar de lado algunas de mis necesidades para cubrir las del resto de mi familia.

Consejos vendo y para mí no tengo

Esta reflexión parte de una conversación que tuve hace unas semanas con un padre. Sin saber muy bien cómo, aunque a mí me suele pasar, terminó contándome que sus hijos, una niña de cuatro años y un niño de año y medio dormían muy mal. El padre decía que comían bien, pero lo estaban pasando muy mal porque les costaba mucho dormirse y se despertaban por la noche varias veces.

A estas alturas he oído todo tipo de historias relacionadas con este tema. Y conozco casos en los que siendo aparentemente bastante respetuosos, las cosas no funcionan bien. Os comparto un post de ejemplo para que veáis lo que puede llegar a sentir una madre desesperada que practica lactancia prolongada, colecho, porteo… y todos los extras que suele conllevar la crianza respetuosa con una hija que duerme poco y se despierta. Con esto quiero adelantar que no se puede dar por supuesto que si a un niño o niña le ocurre algo así, no tiene por qué ser culpa del tipo de crianza que practica la familia.

Creo que hay muchos casos que se resolverían si dejásemos obrar a la naturaleza y dejásemos fueraconsejos maternales toda la cultura que hemos generado alrededor de una maternidad de catálogo que olvida que somos mamíferos, nos guste o no nos guste.

Vuelvo a la conversación con el padre. Explicaba que el hecho de que su niña no durmiera tenía sentido porque los dos primeros meses lo había pasado muy mal. Al parecer tenían problemas con la lactancia. Él mismo me contaba que la madre quería darle el pecho pero él decidió que eso no podía ser y que había que darle biberones. Según él, la niña dejó de pasar hambre pero le quedó aquello de querer estar pegada a su madre todo el día por culpa de la lactancia y resulta que por eso no duerme bien. Mientras me contaba todo esto, yo trataba de poner cara de póker mientras iba haciendo mi lectura que nada tenía que ver con la de él, como os podéis imaginar. Resumo algunas cosas que me dejan boquiabierta de esta historia que por desgracia es demasiado habitual en otras familias:

  • La madre quería dar el pecho a su hija y el padre decidió que no podía ser. Creo que ya hemos comentado muchas veces que la lactancia debe durar tanto como madre e hijo o hija deseen. Nadie más debería decidir esta cuestión. Otra cosa es que el padre no esté de acuerdo, esté preocupado o lo que sea y trate de convencer a la madre por todos los medios de que lo deje, por supuesto está en su derecho, para eso es el padre de la criatura. ¿Pero decidir que se ha acabado y empezar a darle biberón sin que la madre esté de acuerdo? Eso me parece terrible.
  • La culpa de todo lo que ocurre es de la madre, muy típico. “No tenía leche“, “ya sabemos todos que la leche materna es lo mejor pero mi mujer no tenía leche, ¿qué podíamos hacer?“. Y la niña no duerme por culpa de la madre que la tenía en brazos muy a menudo desde que nació y hasta los dos meses que él decidió romper su vínculo de la lactancia. Lo curioso del caso es que han pasado casi cuatro años y la niña sigue sin dormir por aquello, parece ser que las culpas de madre no prescriben.
  • ¿Qué papel ocupa el padre en esta historia? Pues es el que todo lo sabe, el que decide, el que no es culpable de nada porque está claro quien tiene la culpa y al que hay que agradecer su presencia porque sin él, la familia se vendría abajo. Vamos, un héroe.

Resulta que tienen el segundo hijo dos años después y más de lo mismo, el niño tampoco duerme. En este caso, ya en el hospital, el padre escuchó el llanto del bebé y ¡horror!, era el mismo que el de la niña. Menos mal que estaba él ahí para parar aquello. “No íbamos a pasar por esto otra vez“. Así que biberón desde el hospital. Y aquí no tengo claro de quién es la culpa de que el niño no duerma, la conversación no dio para tanto. Aunque llegados a este punto mejor no saber.

Hace unos días me escribió una mamá diciéndome que estaba desesperada, su hija de casi un año no duerme si no es en su pecho y en cuanto la suelta se pone a llorar. Con esta historia me sentí totalmente identificada. Yo habría podido ser víctima de esta situación y no haber dormido en los últimos tres años y medio, pero no fue así. ¿Por qué? Porque mi hija se dormía al pecho, ¿y qué? Y si se despertaba a media noche tenía ahí el pecho, que ya después de un tiempo era un autoservicio y yo creo que muchas veces yo ni me despertaba. No sé en términos del padre de antes de cuántas cosas seré responsable, supongo que hasta del cambio climático, el caso es que he dormido siempre bastante bien y estoy descansada, que me quiten lo bailado.

Intuyo de la historia de la mamá que alguien le ha dicho que no es normal que duerma al pecho, intuyo incluso que le han dicho que la culpa es de eso y que debería dejarlo porque la niña ya con casi un año es muy mayorcita para andar tirando de teta. Por supuesto, le habrán dicho que la niña tiene que dormir en una cuna fuera de la cama. Aún no he confirmado todas estas pesquisas pero algunas sí y no me equivocaba nada. Una de las cosas que me dijo la mamá es que no pensaba quitarle el pecho, por el momento.

consejos de otras madresY como tantas y tantas veces digo, ¿por qué nos empeñamos en dar consejos a otras familias que lo único que hacen es generar presión y malestar y ganas de tirarse por un quinto porque resulta que tu niño o tu niña son lo peor y los de las demás son divinos y comen de todo y duermen nueve horas del tirón y sonríen a los desconocidos y hasta cuentan chistes cuando empiezan a hablar? De verdad, no es necesario. Me encantaría decirle a toda esta gente que se los ahorre, que se meta en sus asuntos, que si lo que van a decir va a ser para cuestionar o para juzgar lo que hace la otra persona que se lo traguen y siga todo su proceso digestivo.

Lo que a cada familia le venga bien no suele tener en cuenta al niño o niña

Ese es el gran problema muchas veces. Se llama adultocentrismo y se relaciona con que las personas adultas vamos resolviendo nuestras carencias pero no siempre las necesidades de las y los más pequeños, lo que generará carencias a su vez y estos se convertirán en personas adultas que resolverán sus propias carencias al margen de las de su prole. Y así sucesivamente, hasta el infinito y más allá.

Si un niño o una niña no puede separarse de su madre para dormir porque si lo hace, el niño o la niña se despierta y aquello termina convirtiéndose en un calvario porque la madre termina durmiéndolo en brazos, porque no hay otra opción, pero al dejarlo en la cuna se despierta y tiene que volver a dormirlo en brazos y se volverá a despertar y en este trasiego, la madre cada vez estará más nerviosa y será más difícil que su bebé se duerma. Si ella tiene que ir a trabajar, esto se complicará aún más, no descansará, se pasará horas con este jaleo de te duermo, te despierto (porque es lo que ocurre), te vuelvo a dormir…

Yo no paro de pensar que en una situación desesperada como esta (yo no esperaría tanto pero ya llegados aquí), entiendo que para cualquiera esto es una emergencia familiar, yo lo veo claro, ¿no será mejor, meter al niño o la niña en la cama, tumbarse con el bebé al pecho o como sea y dormirse los dos y mañana ya veremos qué hacemos?

consejos maternidadNos empeñamos en ir contra la naturaleza, nuestro origen mamífero ineludible, contra la naturaleza de nuestros hijos e hijas todos distintos que nos necesitan más presentes o alejados, que nos piden cariño o nos rechazan. ¡Qué sé yo! Cada persona es un mundo, nadie duda esto. Lo que no tenemos tan claro es desde cuándo cada persona es un mundo. En realidad es evidente, desde que nace. Todas las influencias que va a ir recibiendo irán moldeando su carácter. El temperamento, no obstante, llega con el nacimiento y es una tendencia que no se marcha nunca. ¿Por qué no entendemos esto?

Pienso que se relaciona con todas las carencias no resueltas de nuestras propias infancias. Lo peor es que con los consejos no pedidos, trasladamos nuestros traumas de infancia a la vida de bebés de otras familias que no se merecen para nada pasar por esas situaciones, que nos marcaron a nosotros a nivel individual en otra vivencia, en otro contexto.

¿Has sentido alguna vez que te daban consejos que te hacían sentir culpable por las decisiones que habías tomado? ¿Recibes continuamente instrucciones de lo que hay que hacer y lo que no incluso de personas que no son madres ni padres? Si quieres compartirlo será un placer leerlo. Si crees que a alguien puede interesarle leer esto, será un placer que lo compartas.

Este post fue editado el día 28 de julio.

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