Consejos para familias pobres (la mayoría de las familias)

Pienso que este tema del que os quiero hablar hoy da para mucho. ¿Qué quiero decir con esto? Estoy intentando resumir ideas un pelín trascendentales en un post que quieras leer sin dormirte en la primera mitad y no es fácil. Como yo empiezo a escribir y no tengo freno, en la introducción me excedí muchísimo. Para hacértelo más liviano y sabiendo que tu tiempo es oro, te dejo aquí los consejos para que puedas poner en marcha o seguir trabajando si ya lo hacías, si es eso lo que sientes. Si quieres saber cómo llego a esta conclusión y leer mi rebuscada explicación del sistema en que vivimos tratando de comprender por qué hay tanta desigualdad en las oportunidades a que optan unas y otras familias puedes leerlo en este post que no compartiré en redes y al que solo de podrá acceder desde aquí, en la página principal o si eres una de las personas que están suscritas a La mamá de Pequeñita y recibes los post en tu correo. Si quieres formar parte de esta lista, puedes hacerlo fácilmente desde el formulario.

¿Qué es lo que podemos hacer si hemos nacido en familias no tan privilegiadas?

Pues lo primero luchar mucho y poner nuestro granito de arena para favorecer que personas que tienen muchos talentos puedan llegar muy lejos. Esto no va a ser fácil. Es algo que trato de transmitir a mi alumnado de la educación pública, aunque entiendo que es necesario que este mensaje llegue  a todas partes, lo es aún más insistir en aquellos lugares donde existen menos oportunidades. Tendrán que esforzarse al máximo si quieren llegar lejos, en algunos casos, tendrán que hacerlo para llegar muy cerquita pero salir adelante, que ya es mucho.

Es posible hacer un salto y colocarte en un lugar más privilegiado aunque de base provengas de un estrato más humilde, pero es difícil, pocas personas lo logran, solo aquellas que se esfuerzan mucho y tienen la suerte de ser muy talentosas, a veces con un esfuerzo un millón de veces mayor que otras personas que parten con ventajas, también las que tienen mucha suerte, de esto también hay. En definitiva, unas y unos pocos.

En cualquier caso, sea lo que sea que quieran hacer con su vida las personas adultas del futuro, estén colocadas donde estén, hay determinados recursos que pueden facilitar la calidad de vida de las personas, al margen de cual sea su posición social. Y de esto quería hablaros hoy, espero que os sirva como reflexión de partida.

A las familias nos toca luchar para que nuestros hijos e hijas, desarrollen al máximo todos sus potenciales y lleguen lo más lejos que cada uno y cada una, puedan llegar. Que lleguen a donde deseen pero siempre dentro de sus posibilidades. De partida, todas las del mundo, no pondría yo límites a un niño o niña ni tampoco a una persona joven que está buscando su camino. Pero también hay que ser realista y recordar que solo se vive una vez y que el camino al éxito en cualquier formato: personal, sentimental, laboral… también es la vida, así que hay que disfrutarlo desde el minuto uno, no puede convertirse el objetivo en un calvario que dure más de lo imprescindible si no merece mucho la pena y hay ciertas garantías de lograrlo. Habrá que hacer sacrificios muchas veces, que lo sepan, pero que tengamos un objetivo realista para que no nos quedemos en el intento y sintamos que no merece la pena tanto esfuerzo. Se trata de ir paso a paso, para vayamos viendo los resultados y esto sirva de estímulo para seguir.

Tener la esperanza de que las cosas cambien y seguir empeñándonos en imposibles, nos aleja muchas veces del objetivo real que es sacarse el máximo provecho a cada uno y cada una en el sistema que tenemos. Está claro que en el camino, lucharemos por aquello que creamos es mejorable o por mejorar lo que nos parezca injusto, pero es importante, no perder la perspectiva de disfrutar de la vida, de sembrar para el futuro en todos los ámbitos de esta.

Es muy complicado modificar determinados aspectos del sistema, porque si echamos la vista atrás, vemos que hay estructuras que se han mantenido durante siglos, de hecho, han estado ahí siempre, es improbable que podamos revertir el sistema. Pienso que lo máximo a lo que podemos aspirar es a mejorar las parcelitas que nos atañen para dar calidad de vida a las personas que comparten esos espacios con nosotras y por tanto, nos demos calidad de vida con ello también a una y uno mismo. Y también podemos esforzarnos al máximo para que desde la individualidad, desde la colectividad, las familias y nuestros círculos más cercanos hagamos cambios que nos permitan vivir un poco mejor.

Consejos para familias pobres

Si quieres sacarle el máximo provecho al sistema con las posibilidades que tengas y esto entendiendo que las miras serán altas, insisto en que no quiero que parezca que estoy vendiendo el conformismo de quedarse donde uno está sin posibilidad de mejora, puede ser interesante que leas estos consejos. En un principio se puede intentar casi todo, pero a medida que nos vamos poniendo a prueba, pienso que toca ser realista. Identificar nuestros puntos fuertes para mantenerlos y reforzarlos y también descubrir cuáles son nuestras debilidades para trabajar en ellas y mejorar todo lo posible asumiendo las posibles limitaciones. Aunque yo aquí también tengo expectativas altas y más desde que una amiga me dijo aquello de: «en la vida no hay que ponerse límites, los límites te los pone la vida».

Si tu familia no forma parte de estas élites que describimos y es una familia normal, de estas que forman parte de la mayoría en cuanto a nivel cultural y a nivel socioeconómico o si tu familia tienen serios problemas o algunas dificultades, del tipo que sean; entonces, no estaría de más que tuviésemos en cuenta algunos aspectos para lograr este objetivo que os propongo.

  1. Tolerancia a la frustración

  2. Inteligencia emocional

  3. Capacidad de toma de decisiones

  4. Negociación

Ocúpate de que tus hijos e hijas trabajen al máximo la tolerancia a la frustración, su inteligencia emocional, su capacidad para tomar decisiones y para negociar. Porque seguramente, van a tener que hacer un esfuerzo mayor que otras personas para lograr obtener las mismas oportunidades. Esto es gratis, gestionar bien las emociones no supone un gasto económico, más allá de que decidas hacer un taller para formarte o comprar un libro con claves para enfocar este tema si no tienes los recursos necesarios para hacerlo sin ayuda.

Estoy convencida de que es más importante que inviertas en este tipo de aspectos que en que tus hijos e hijas vayan a centros educativos de esos que garantizan las mayores oportunidades de futuro y que cuestan una pasta que es probable que no tengas o que puedas invertir en algo más interesante.

      5. Consumo inteligente

Transmíteles que lo importante es que sean felices, no que ganen mucho dinero. Porque probablemente, muchos de ellos y ellas, no tengan esto último tan fácil pero, ser feliz depende de la capacidad que tengas para gestionar muy bien tus recursos, aunque estos sean limitados. Gran parte del consumo que se hace con ese extra de recursos, que diferencia el poder adquisitivo de unos y otras, es innecesario. Enséñales a consumir de una manera inteligente, lo mínimo posible para cubrir sus necesidades. Esto tampoco suponer realizar ninguna inversión económica, más bien, todo lo contrario.

Si consigues una adecuada gestión emocional e inculcar unos valores de consumo razonables, ya estás compensando algunos de los aspectos que diferencian a unas familias con más recursos de otras que tienen menos.

     6. Comparte esta información

Comparte esta información con otras familias que vivan en situaciones similares a la tuya, las personas de tus círculos más cercanos, para que así los compañeros y compañeras de tus hijas e hijos, los amigos del barrio, las y los vecinos y el resto de personas que tienen relación en el día a día, estén también logrando alcanzar todas las oportunidades que les sean posibles. Así no se sentirán solos y solas mientras disfruten y compartan el camino.  Mientras, se va construyendo un mundo que será el suyo, seguramente paralelo a otros mundos llenos de lujos y a otros muy deteriorados, pero el suyo al fin y al cabo, un mundo que ofrezca la máxima posible calidad de vida. Poder compartir con otras personas siempre enriquece, si además reman en la misma dirección que tú, todo es más llevadero.

    7. Si sienten que pueden dar un salto social, no pongas límites

También se puede tratar de dar ese saltito que te sube un peldaño en la escala social y te aporta ciertas comodidades, si es lo que desean. Si sienten que merece la pena intentarlo, pues adelante. Recordad ser realistas, alcanzar lo máximo con tus habilidades y capacidades, con tus actitudes y tus aptitudes, no de cualquier forma. Pero, por supuesto, tratar de llegar lo más lejos posible, llegar a donde uno o una quiera llegar. ¿Qué hay más importante?

 

¿Y cómo hago todo esto?

Esto es lo de siempre, ¡qué fácil decirlo! A ver si puedo dar un poco más de luz en esto.

    8. Aprende a gestionar tus propias emociones como madre y como padre

Pues te diré que si quieres acompañar a tus hijos e hijas en su gestión emocional para que sean capaces de sacarle el máximo partido a las situaciones que vivan cada día, deberás primero comprender cómo gestionas tus emociones, valorar tus fortalezas y tus debilidades y ser realista. Así serás un gran modelo de referencia. Podéis aprender juntos y juntas, sobre la marcha, ¿por qué no? Nunca es tarde para mejorar ciertos temas.

    9. Revisa tu propia capacidad para ser feliz

Y deberás revisar tu capacidad para ser feliz, esto implica que te dediques tiempo, sí, ese que no tienes, pero que hay que tratar de sacar para luego vivir más cómodamente.

   10. Revisa tus hábitos de consumo

Y revisa también tus hábitos de consumo, las cosas que compras porque las necesitas, las que compras para cubrir alguna carencia que suele ser algo que no se relaciona para nada con el objeto comprado. Trata de hacer un consumo más inteligente y explícales a las y los más pequeños, los cambios que vas haciendo y por qué. Me parece un precioso proyecto para emprender juntos y juntas. Y resulta que es muy necesario tal y como están las cosas.

    11. Quiérete mucho y recompensa tus logros

Esto es para recordar que ningún camino fácil lleva a algún sitio interesarte, que nadie ha dicho que será fácil, que habrá que esforzarse mucho y ser muy coherente, para que después reproduzcan un modelo de esfuerzo y de coherencia. Date un respiro, permítete equivocarte, respira y trata de ser feliz, si no incumples el consejo 9, ya sabes.

¡Mucha suerte!

Espero que estos consejos puedan servirte para tomar conciencia de cuál es tu realidad, cuál es tu punto de partida, marques metas personales y realistas a las que quieras llegar y simplemente con eso, ya estarás sirviendo de modelo a tus hijos e hijas para que vayan haciendo su versión de aquello que hayan aprendido a tu lado.

¿Me darás tu opinión sobre este tema? ¿Me ayudas a completar la lista de consejos que pueden facilitar esta tarea de lograr la máxima igualdad de oportunidades y compensar las desigualdades que continuamente nos encontramos en el camino? Será un placer conocer tu punto de vista. Te espero en comentarios. ¡Feliz día!

 

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