Mamá, ¿te gusta mi dibujo?

En realidad la conversación fue así:

Mamá, ¿te gustan mis dibujos?

¿Te gustan a ti?

– Claro, pero, ¿a ti te gustan?

– ¿Sabes que es lo que más me gusta de tus dibujos? La cara de satisfacción que pones mientras los haces, saber que puedes expresar lo que sientes a través de la pintura, ver cómo eliges los colores apropiados para cada objeto o para cada persona, saber que pintar te hace sentir bien, que te sirve para concentrarte a veces, para desahogarte otras… Todo eso me encanta de tus dibujos.

Repito esto en mis talleres una y otra vez, niños y niñas necesitan nuestra atención que no nuestro juicio cuando vienen a mostrarnos algo que han hecho. Necesitan sentirse importantes, saber que son visibles, que nos importa lo que han hecho. Que nos parezca bonito o feo cuando hablamos de una expresión artística no es muy importante. No deja de ser algo subjetivo que coarta la libertad creativa de las y los más pequeños.

¿Qué diríais de estas pinturas si os preguntaran qué os parecen?

Son dos obras de arte, la de la izquierda es de Jackson Pollock- Nº 5 (1948) y la de la derecha de Willem de Kooning- Woman III (1953). La primera de ellas se vendió en 2006 por 140 millones de dólares y la segunda en el mismo años por 137,5 millones de dólares. Lo que para una persona puede ser algo increíble para otra es algo horrible y viceversa.

Siempre me llamaron la atención aquellas educadoras que recriminan a su alumnado pintar un elefante rosa, por poner un ejemplo y luego llenan la clase de Minnie y Mickie como si no hubiera un mañana. ¿De verdad es necesario?

Cuando preguntamos qué han dibujado, les obligamos a darle un sentido a su dibujo solo por agradarnos, a lo mejor no pintaron nada en concreto pero buscarán una respuesta que nos agrade. Los niños y las niñas siempre buscan agradarnos, nos quieren y nos necesitan y no sé qué sentimiento es más fuerte de los dos, quizá el segundo porque se relaciona con la supervivencia, con algo instintivo que ellos y ellas no pueden ni comprender. Y nos admiran, sobre todo cuando son pequeños y pequeñas porque sabemos lo que hay que hacer en cada momento, porque tenemos las respuestas a los enigmas más misteriosos, aquellas preguntas que se van haciendo y vamos resolviendo a cada paso. Estoy generalizando, por supuesto no siempre es así, pero me atrevería a decir que casi siempre.

Nos necesitan pero sin juicio. El juicio no hace más que daño, el juicio ata las alas de la expresión, de la imaginación… Muchas veces el juicio encierra algo que es aún peor, la mentira, decimos que nos gusta pero no es cierto, decimos “te quedó muy bonito” pero no nos lo parece. Mejor sin juicio y sin mentira.

Yo como madre, hay veces que pienso: pues no me gusta nada pero, ¿que más da? Le gusta a ella, ¿no es eso suficiente? Y cuando me gusta mucho pienso: ¿qué más da? Le gusta a ella, ¿qué hay más importante que esto? Considero que lo realmente importante es que ellos y ellas disfruten con aquello que hacen por el simple hecho de hacer, de expresar, de vivir… No por agradar a sus mayores.

Mi hija busca el juicio porque lo recibe continuamente, en el colegio, en la familia, en los amigos… poco o nada puedo hacer para evitar esto. Es la realidad en la que viven nuestros niños y nuestras niñas, la realidad en la vivimos nosotras, las personas que podéis leer este texto. Creemos remansos de paz, dejemos que en algún lugar de sus vivencias puedan ser quien realmente ellos quieran, sin juicios externos, sin ataduras. Dejemos que expresen, poco hay más bonito que la expresión pura de un niño o una niña, sea esta en el formato que sea.

Marisol Justo dice: “Cuando fingimos ser otra persona, no somos auténticas, esto lo solemos hacer para que nos quieran, pero lo que logramos con ello es que otras personas quieran a alguien que no somos nosotras y así no nos sentimos queridas nunca”.  

No quiero que mi hija dibuje por agradarme ni siquiera quiero que mi hija dibuje, quiero que haga aquello que le haga sentir bien porque eso es garantía de que en el futuro, incluso cuando esté sola, cuando nadie le diga lo que espera de ella, entonces, tendrá opciones para hacer aquello que le guste. En realidad más que una garantía es un deseo, pero no hacerlo así me da la sensación de que conlleva pérdidas seguras, mejor probar otros caminos. ¡Es tan fundamental la experimentación de la primera infancia!

Cuando explico esto a las familias, les hablo de Arno Stern, ya os hablé de este hombre y su teoría de la Formulación en un post que decía: Cómo hacer que un niño o niña aborrezca pintar en seis pasos. Si tienes dudas sobre esto que propongo, te invito a leerlo. Dame otra oportunidad para demostrarte que los “muy bien” o “los muy bonito” lejos de mejorar la autoestima de nuestros hijos e hijas la condicionan de por vida. Si aún así tienes dudas, te dejo otro artículo que recoge algunas reflexiones del pediatra Carlos González: ¿Es bueno elogiar a las y los más pequeños? Puede ser que pienses que un pediatra no tiene mucha autoridad para hablar de la expresión artística de un niño o niña o del desarrollo de su autoestima, pero creo que es razonable su planteamiento de puro simple.

¿Tú eres de las personas que elogias a tus hijos e hijas cuando te muestran un dibujo o de las que intenta evadir esa necesidad de juicio? ¿Qué haces en estas situaciones? ¿Qué opinas al respecto? Me encantaría que surgiera un debate sobre este tema, siempre es enriquecedor. Te espero en los comentarios y por supuesto, si te pareció interesante, comparte. Muchas gracias.

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8 thoughts on “Mamá, ¿te gusta mi dibujo?

  1. Viviana, dile lo que sientas, es una decisión tuya. Yo te doy alternativas pero tú eres su madre. Nadie mejor que tú para valorar qué necesita tu hija. Si sientes que necesita tu “muy bien” o tu “qué bonito” pues díselo. Si te chirría y por eso estás planteándote alternativas, dile lo que sientes, eso será lo más honesto y solo tú lo sabes. Yo le dije lo que sentía a mi hija, es lo que aparece al principio del post. Un abrazo.

  2. Super interesante! Pero que contesto cuando mi hija me enseña un dibujo del que esta tan orgullosa?
    Le digo: te esforzaste mucho verdad?
    Te gusta a ti?
    Pero veo en su cara que espera escuchar algo más.
    Que le digo???

  3. Es por aquello de que no se puede hacer algo que no has aprendido y cuando lo aprendes tiene que convivir con inercias que adquirimos con al experiencia desde las más tierna infancia. Es difícil, pero se puede. Un abrazo.

  4. Gracias por compartir totalmente de acuerdo pero porque??? siempre buscamos la aprobación de los demás. siempre aunque seamos adultos si no hacemos esto… o lo otro siempre queremos agradar aunque aveces caigamos en error de no mostrarnos tal como somos. Cuando mi hijos me muestran un dibujo siempre le decía: esta muy bonito, me encanta, ahora puedo darme cuenta que, lo mejor es que ellos lo disfruten, que vean colores y lo que con su imaginación quieran ver y crear. Hacer lo que les haga feliz eso es lo importante!

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